Independencia del Paraguay: Los tres documentos históricos que cimentaron la libertad

A dos siglos de la gesta de mayo de 1811, los manuscritos que registran la valentía de los próceres se mantienen custodiados en el Archivo Nacional. El historiador Herib Caballero analiza los textos que transformaron el anhelo de libertad en una realidad soberana.

Los hechos son los que definen el curso de la historia, pero la historia no sería nada sin el registro riguroso de aquellos acontecimientos que marcaron el fin o el inicio de una era.

Hoy, al conmemorarse 215 años de la Independencia del Paraguay, la memoria colectiva regresa a la histórica noche del 14 y la madrugada del 15 de mayo de 1811.

En aquel entonces, un grupo de jóvenes valientes decidió romper el yugo impuesto por la corona española. Aunque han pasado dos siglos, las palabras pronunciadas aquella noche no se las llevó el viento; quedaron inmortalizadas con tinta y papel.

Según explica el historiador Herib Caballero, existen tres tesoros documentales que sustentaron la independencia y resistieron el paso del tiempo.

La intimación a Velasco

El primer pilar documental nace en el fragor de la revolución. “La primera de ellas es la nota de intimación escrita por Pedro Juan Caballero, dirigida al gobernador realista Bernardo de Velasco en la que le informaban que los paraguayos habían decidido ser libres y exigían que entregue el poder”, destaca Caballero.

Este manuscrito es el testimonio oficial de lo ocurrido en las horas cruciales que terminaron con el dominio colonial.

La nota del 20 de junio

Tras la gesta, se conformó la Junta Superior Gubernativa, integrada por figuras ilustres como Fulgencio Yegros, José Gaspar Rodríguez de Francia, Pedro Juan Caballero, Vicente Ignacio Iturbe y Fernando de la Mora.

El 20 de junio de 1811, este cuerpo colegiado envió una misiva fundamental a la Junta Superior de Buenos Aires. “En ella van contando todo lo que pasó desde la parte previa a ese 14 y 15 de mayo y por qué decidieron hacer lo que hicieron”, comenta el historiador.

El documento es célebre por su postura diplomática y firme, donde se buscaba una unión de las provincias del Río de la Plata en igualdad de condiciones, pero bajo una premisa innegociable. “En el otro punto se deja en claro que no hicieron esto para cambiar de amo, o de una cadena por otra”, añade Caballero.

La ratificación del Consulado

Décadas más tarde, tras la muerte del Dr. Francia, surgió la figura de Carlos Antonio López quien, junto con Mariano Roque Alonso, conformó el Consulado. En un contexto de tensiones regionales, este periodo produjo el tercer documento clave.

“Como Argentina consideraba todavía al Paraguay una provincia rebelde, que no se quería someter a la Confederación Argentina, en una de las medidas, este Consulado redactó un documento que terminó ratificando todo lo que ocurrió en Paraguay desde 1811 hasta ese momento y se hace una campaña para conseguir el reconocimiento de otros países”, explica el especialista.

Hoy, estos tres pilares de la nacionalidad no son solo relatos de libros de texto. Los documentos originales se encuentran íntegros y bajo segura custodia en el Archivo Nacional.

Allí permanecen como testigos silenciosos pero contundentes, recordando al mundo entero que la República del Paraguay nació para ser, por siempre, libre y soberana.