La capital de nuestro país, Asunción, tiene cientos de edificios históricos, aunque solamente algunos son “relativamente” bien conservados. Cualquier persona que haga un breve recorrido por el Centro Histórico de Asunción (CHA) puede comprobar que el paso del tiempo y la falta de intervención están condenando a la ruina a estas estructuras que alguna vez fueron un orgullo.
Un caso emblemático de este deterioro es la Casa Gondra, una edificación que data de 1810 y que fue el hogar del dos veces presidente de la República, Manuel Gondra. Ubicada en el barrio Ricardo Brugada (Chacarita), la propiedad ya sufrió derrumbes a pesar de su valor histórico y hasta ahora permanece abandonada.

Otro ejemplo claro se encuentra en la intersección de las calles Caballero y Cerro Corá donde la imponente Casa Salomón marca su presencia. La información que se encuentra sobre la edificación detalla que fue construida en 1939 por el arquitecto Miguel Ángel Alfaro para el matrimonio de un inmigrante sirio.
Lo que en su “época dorada” fue considerado como un palacio, hoy el edificio permanece cerrado y vandalizado con grafitis. Un dato que no puede ser dejado de lado es la inseguridad que se presenta en la zona, especialmente en horas de la noche cuando adictos “marcan” su presencia.

Asunción y el olvido de su historia
En Alberdi y Manduvirá se encuentra otra estructura completamente olvidada y que también habría sido diseñada por Alfaro. Lugar donde habría funcionado la Escuela Normal de Música, fundada por el maestro Remberto Giménez, ahora solamente la humedad y deterioro caracterizan sus paredes, mientras que la única “música” que probablemente se escuche sea el viento o la lluvia.

Si bien estos son tres ejemplos, casos similares se pueden encontrar a lo largo de varios puntos del microcentro. Hoy y mañana, la histórica calle Palma y los alrededores albergan una serie de actividades por las fiestas patrias, mientras que la feria Palmear suele realizarse seguidamente, pero salvo la zona más “turística”, la administración capital y el Gobierno hasta ahora dejan que importantes pilares tiemblen y se llenen de grietas, aunque estos algún día ya no podrán sostenerse más.
Lea más: Alfaro, un arquitecto que hizo historia en Asunción