El obispo de la Diócesis de San Lorenzo, monseñor Joaquín Hermes Robledo presidió este sábado una ceremonia de ordenación diaconal, celebrada en la Catedral de San Lorenzo. Durante la misa impartió el orden sagrado a 13 nuevos diáconos que servirán dentro de esta jurisdicción eclesiástica.
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Durante su homilía, Robledo destacó la importancia del diaconado como brazo que ayuda en la evangelización en la Iglesia. “El Amor de Dios llega a todas partes, y el ejemplo está en los diáconos porque predican el Evangelio con Amor y Dios está en esto. Ellos colaboran con los sacerdotes, hacen posible la presencia de Dios en todas partes, sobre todo en los pobres, enfermos y necesitados”, señaló.
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Monseñor recordó que los diáconos tienen una misión muy importante de servir a los demás. Recordó que hay distintas maneras de servir a Dios y a la sociedad, y uno de estos es el ministerio del diaconado.
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En la celebración fueron ordenados como diáconos permanentes Julio César Aceval Ayala, Cristian Daniel Enciso Jara, Diego Fernando Moreno Irala, Derlis Adán Miño Lesme, Víctor Hugo Lombardo Guerrero, Karim Sami López Rodríguez, Edward Luis Núñez Ayala, David Quirónez González, Jesús Esteban Flores, Estanislao Rolón González, Julio Alberto Álvarez Gamarra, Antonio Gómez Fleytas y Sergio Arrúa García.
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¿Qué son los diáconos?
Los diáconos pueden ser permanentes (casados) o transitorios (para el sacerdocio). Ocupan el segundo grado dentro del orden sagrado. Luego de varios años de formación, los nuevos diáconos son destinados a colaborar con los párrocos en las parroquias, convirtiéndose en sus principales auxiliares en la vida pastoral y litúrgica.
Con el orden sagrado del diaconado, tienen la facultad de proclamar el Evangelio, celebrar bautismo, bendecir matrimonio y llevar el viático a los enfermos, además de acompañar al párroco en la misión pastoral dentro de la comunidad a la que son enviados.

Los diáconos también preparan en el altar el pan y el vino que serán consagrados por el sacerdote. Más allá de sus funciones litúrgicas, suelen ser muy apreciados por la comunidad, ya que al concluir las celebraciones mantienen una relación cercana y fraterna con los fieles.
La Iglesia llama a la feligresía a rezar y alentar a los diáconos para que cumplan su misión acompañando al sacerdote y al obispo, de modo que puedan asumir más adelante una misión específica en la parroquia que les sea asignada por su obispo.
