La paciencia de los conductores de Asunción llegó a su límite definitivo, ya que deben soportar el colapso vial de la gestión del intendente, Luis Bello (ANR-cartista), heredero del modelo de su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista). Los contribuyentes exigen acciones inmediatas ante el evidente estado de abandono que exhibe la capital del país.
El casco histórico de la ciudad se encuentra muy lejos de la revitalización que oficialmente se promociona. Al contrario, las arterias se transformaron en trampas mortales debido a la alarmante inacción de la Dirección de Vialidad. Mientras tanto, el publicitado “Plan Asu 400” del intendente Bello, acumula más quejas por molestias que soluciones reales.
Esquinas críticas: Las trampas mortales en Plaza Italia y el microcentro
El desastre se vuelve crítico en la esquina de 15 de Agosto y República de Colombia. Allí, un desagüe pluvial completamente destruido muestra sus varillas de hierro expuestas y oxidadas. Esta peligrosa estructura metálica se convirtió en una verdadera guillotina para los neumáticos de los automóviles y motocicletas, además de un riesgo de caída para los peatones.

En esa misma bocacalle céntrica, la capa del pavimento desapareció por completo. La calzada quedó reducida a una sucesión continua de profundos baches y pozos inundados con agua estancada. Los conductores deben realizar maniobras de altísimo riesgo para intentar cruzar sin destruir sus vehículos.

La situación en este punto específico representa una zona crítica que requiere una intervención municipal urgente. El foco de peligro está ubicado justo al lado de la emblemática y concurrida Plaza Italia. Además, se encuentra a pasos de dos universidades y un colegio privados, con alta circulación de estudiantes.
Caos en las avenidas Ygatimí y Montevideo por desidia de la Essap
El colmo del deterioro se traslada a la avenida Ygatimí y su continuación, Rodríguez de Francia. Específicamente en la transitada esquina de Ygatimí y Montevideo, el asfalto se observa completamente destruido y desgranado. Este daño severo es el resultado directo de la acción constante y dañina de caños rotos del servicio de agua corriente de la Empresa de Servicios Sanitarios (Essap).
La persistente desidia genera grandes acumulaciones de agua y la desintegración total de la calzada. Asimismo, la mencionada avenida presenta peligrosas ondulaciones y desniveles que deforman por completo la superficie de circulación. Estos abultamientos en el pavimento representan un peligro inminente para la estabilidad de los motociclistas.

El calvario continúa sobre la misma avenida, entre las calles Colón y Hernandarias. En ese sector se presentan extensas cadenas de baches que ocupan gran parte de la calzada principal. Muchos de estos pozos permanecen llenos de agua estancada, ocultando traicioneramente su real profundidad a conductores.
El millonario fondo de bacheo que desapareció en la gestión municipal
El motor de mayor indignación ciudadana no son solamente los daños que el estado de estas calles les genera a sus vehículos, sino la millonaria erogación que, año a año, hacen los contribuyentes para mantener las arterias en mínimas condiciones de circulación.
En el ejercicio 2025, las administraciones de Óscar Rodríguez y Luis Bello tuvieron US$ 18,2 millones para bacheos. Los cuantiosos aportes de los asuncenos, reflejados en el Balance General, y que superaron ampliamente las estimaciones, no se vieron reflejados en la realidad.

Mientras las calles de la ciudad colapsan, el intendente sigue con el modelo del “autobombo” reflejado en el promocionado Plan Asu 400 cuadras, una serie de procesos “reciclados” de proyectos heredados de la gestión anterior, sumados a la gestión de la Itaipú.
El legado de “Nenecho”: G. 512.000 millones desviados y desagües inexistentes
Mientras los ciudadanos transitan en calles completamente destruidas, la comuna continúa el lentísimo avance de los proyectos de desagüe pluvial, la mitad de los que Nenecho había prometido con los bonos G8 (2022), fondos que su administración desvió a gastos corrientes.
Carlos Pereira, interventor de su administración, documentó que durante su gestión, Nenecho, quien ahora busca volver a ocupar un lugar en la Junta Municipal, desvió G. 512.000 millones de bonos, que debieron ser para desagües pluviales, usándolos en salarios y otros gastos corrientes. De las 8 obras que prometió, apenas empezó 4 y no terminó ninguna. Presionado, Nenecho renunció en agosto, tras la intervención, asumiendo Bello en su reemplazo.
¿Y vos, conocés otras calles destruidas en Asunción? Envianos la foto y la dirección al (0971) 101-000.
