Mirtha Arias, recientemente designada como integrante del Consejo de Administración del Instituto de Previsión Social (IPS) en representación del sector obrero, describió la realidad con la que se encontró al asumir el cargo. En entrevista con ABC Cardinal, calificó la situación del Fondo de Salud de la previsional como “catastrófica”, debido a la aguda falta de medicamentos e insumos básicos y la excesiva lentitud de los procesos administrativos.
“La situación en salud hoy es catastrófica porque no tenés recursos y no tenés medicamentos. Los procesos son largos y hay miles de trabajadores que hoy necesitan un remedio o una cirugía. Estuve en la terapia y vi la desesperación de los padres cuando los médicos les dicen: ‘Tenemos tal medicamento, pero este otro no’”, lamentó Arias.
Ante esta crisis, la consejera adelantó que el equipo técnico e institucional liderado por la presidencia del IPS analiza algunas medidas. Entre las alternativas se encuentra la posibilidad de declarar una emergencia sanitaria -propuesta de la Asociación de Asegurados del IPS- para agilizar las adjudicaciones directas y compras de fármacos, o bien, la solicitud de un préstamo financiero.
Sin embargo, Arias aclaró que el Fondo de Jubilaciones no se puede tocar para subsanar los gastos médicos. “La ley prohíbe usar ese dinero para salud. No podemos sacar recursos de jubilación para comprar los medicamentos que hoy están en stock cero”, precisó, aunque no descartó la posibilidad de evaluar reformas legales a futuro para que el fondo de pensiones pueda realizar préstamos internos al de salud.
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El “monstruo” del déficit
Al ser consultada sobre el origen de la quiebra técnica del sistema sanitario del IPS, la representante de los trabajadores recordó que la previsional arrastra de administraciones anteriores una deuda acumulada que llegó a los US$ 900 millones en dicho fondo. A esto se suman problemas históricos de corrupción, la necesidad de optimizar el gasto y el aumento de la expectativa de vida de los asegurados, que padecen enfermedades cada vez más complejas.
Como una de las vías de financiamiento, Arias apunta a una auditoría total y puesta en valor del millonario patrimonio inmobiliario del instituto. “Se cree que hay unas 800 propiedades en distintas situaciones”, reveló. Explicó que actualmente muchos inmuebles están abandonados, deteriorados o con alquileres desactualizados y judicializados, lo que genera altísimos costos y nula rentabilidad.
Entre las propuestas para generar ingresos frescos destinados a salud, mencionó la creación de un fondo fiduciario para gestionar estos bienes. Asimismo, se comprometió a interiorizarse sobre valiosos predios ociosos, como el terreno ubicado en Loma Pytá (frente a la Expo), para analizar su loteamiento o venta debido a la alta plusvalía que adquirió la zona.
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Descarta aumento de aportes y plantea convenio con la OIT
Arias señaló que no es viable un aumento en el porcentaje de aporte de los trabajadores (actualmente del 9%). “En este momento no es viable porque va a representar otra vez llevar una carga más sobre el escuálido salario del trabajador, que de por sí ya no alcanza”, sostuvo. Afirmó que la prioridad absoluta antes que exigir más al aportante es mejorar el gasto, combatir la corrupción y recuperar la confianza de la ciudadanía.
Por otra parte, buscando disipar la “incertidumbre y los datos negros” heredados de la gestión anterior sobre el futuro de los fondos de retiro, la consejera anunció que ya mantuvieron reuniones con una comitiva de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
“Solicité que se firme otra vez el convenio de cooperación con la OIT para que los cálculos actuariales sean revisados por ellos y nos den transparencia. En principio, los datos preliminares dicen que el fondo de jubilación está saludable, tiene buena rentabilidad y nos da una tranquilidad de cara a los próximos 21 años, con una relación de 6 o 7 aportantes activos por cada pasivo”, detalló.

Vientos de cambio en el Consejo
Arias, quien proviene de la dirigencia sindical “de base y de calle”, admitió sentir el peso de la expectativa ciudadana al reemplazar al cuestionado exconsejero Víctor Insfrán. Manifestó que su gestión se basará en informar permanentemente a los aportantes y exigir “corresponsabilidad” a las direcciones técnicas que elevan informes al Consejo.
Finalmente, al ser consultada sobre la continuidad de otros miembros cuestionados dentro del cuerpo colegiado, como José Emilio Argaña, la nueva consejera sentó esta postura: “Yo haría cambios. Creo que deberíamos darle una dinámica mayor”.