Se formalizó está mañana la designación de Mirtha Alzira Arias Noguera como nueva miembro titular del Consejo de Administración del Instituto de Previsión Social (IPS), en representación de los trabajadores asegurados. La medida fue oficializada mediante el Decreto N° 6026, firmado por el presidente de la República, Santiago Peña, el pasado miércoles 13 de mayo.
Arias, quien se desempeña como presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), asume el cargo en reemplazo de Víctor Eduardo Insfrán Dietrich, quien presentó su renuncia en medio de cuestionamientos hacia su gestión y un proceso de reestructuración interna impulsado por el Gobierno.
Postura oficial y prioridades de la nueva administración
Durante su acto de asunción y en declaraciones a medios de prensa, la nueva consejera enfatizó su trayectoria como dirigente de base y de calle, afirmando que mantendrá una línea de cercanía con los trabajadores aportantes.
Entre sus prioridades declaradas para la gestión se destacan el acompañamiento de las reformas del IPS para acelerar los largos procesos de licitación y optimizar el suministro de insumos esenciales.

Además, ya habló de plantear estrategias sectoriales para reducir los niveles de evasión patronal en el aporte previsional, con especial énfasis en las ciudades fronterizas.
Desde el Poder Ejecutivo, el presidente Santiago Peña señaló en redes sociales que la incorporación forma parte de una renovación parcial orientada a edificar una previsional “más eficiente para todos los asegurados”.
Cuestionamientos de los gremios de aportantes
A pesar de la trayectoria sindical de Arias en la CUT, su designación no ha sido recibida con unanimidad por los sectores de trabajadores legítimos y aportantes independientes. Diversas organizaciones de asegurados manifestaron su descontento, argumentando que el perfil de la nueva consejera no garantiza una defensa real de sus intereses.

Voceros de colectivos de aportantes como Julio López, presidente de la Asociación Nacional de Asegurados del IPS, sostienen que las cúpulas de ciertas centrales sindicales tradicionales operan con frecuencia en consonancia con los intereses de la patronal o del propio Gobierno, dejando de lado las urgencias cotidianas del asegurado en materia de salud y jubilación.
Asimismo, se afirma que el espacio correspondiente a los trabajadores ha sido históricamente utilizado para negociaciones políticas, por lo que exigen mecanismos de elección más democráticos y directos, que no dependan exclusivamente del dedo presidencial.
