
Las familias sobreviven en precarias carpas, expuestas al intenso frío, las continuas lluvias y otras inclemencias del tiempo. Los afectados solicitan la intervención urgente de la Gobernación de Caaguazú y del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) para ser reubicados en un lugar seguro.
El líder de la comunidad, Silvio Duarte, explicó que son oriundos de la zona de Parque Guayakí y que fueron expulsados de su comunidad por otros líderes indígenas que no querían que este grupo permaneciera en el lugar. Desde entonces, aseguró que quedaron prácticamente abandonados y dependen de la solidaridad de vecinos y ciudadanos para conseguir alimentos y otros elementos básicos para subsistir.
Las familias viven en improvisadas carpas, donde diariamente deben soportar las bajas temperaturas sin contar con condiciones mínimas de seguridad ni de salubridad. Además, señalaron que permanecer al costado de la ruta representa un riesgo permanente, especialmente para los niños.
Los indígenas afirmaron que en reiteradas oportunidades solicitaron ayuda a la Gobernación de Caaguazú, administrada por Marcelo Soto (ANR-HC), y al Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), con el objetivo de acceder a un terreno donde puedan restablecer su comunidad y garantizar que los niños puedan asistir a la escuela. Sin embargo, denunciaron que hasta el momento no recibieron una respuesta favorable.
Los afectados insistieron en que necesitan una reubicación urgente para contar con un lugar digno y seguro donde reconstruir su comunidad y dejar de depender de la asistencia ocasional de la ciudadanía.
Por su parte, el encargado de Asuntos Indígenas de la Gobernación de Caaguazú, José Garcete, aseguró que este grupo recibe asistencia de manera constante y sostuvo que, en varias ocasiones, fueron trasladados nuevamente a sus comunidades, pero regresaron poco tiempo después a la ciudad.
Garcete comentó que, según su versión, muchos de ellos prefieren permanecer en la zona urbana para recibir asistencia de las instituciones públicas y de la ciudadanía. Agregó que también exigen la provisión de tierras por parte del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), aunque aclaró que ese tipo de gestiones suele demorar varios años y difícilmente pueda resolverse en el corto plazo.
Mientras tanto, las familias indígenas continúan al costado de la ruta PY02, soportando el frío, la lluvia y otras condiciones climáticas adversas, a la espera de una solución definitiva por parte de las autoridades competentes.
