A más de cuatro años del magnicidio del fiscal antimafia paraguayo Marcelo Pecci, ocurrido el 10 de mayo de 2022 en Barú, Colombia, la deuda más grande sigue siendo el esclarecimiento de los autores intelectuales que ordenaron y financiaron el crimen.
Ante la persistente falta de respuestas concretas y avances significativos por parte de las instancias investigativas, las voces de los allegados vuelven a ponerse al frente del reclamo.
Recientemente, Claudia Aguilera, viuda del agente fiscal, compartió su conmoción tras visualizar un documental sobre el asesinato del excandidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio. Las similitudes entre ambos casos la llevaron a una profunda reflexión sobre el dolor compartido y la desprotección institucional.
“No voy a negar que me afecta porque encuentro demasiadas similitudes con el caso de Marcelo Pecci. Pero así como las hijas de Villavicencio, yo tengo una bandera que es que voy a seguir aprovechando cada momento para seguir exigiendo justicia y recordando a Marcelo, defendiendo su memoria y legado”, expresó Aguilera.
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Sin embargo, más allá de la exigencia de justicia, la viuda de Pecci enfatizó una cruda crítica hacia el rol del Estado: la obligación de los familiares de convertirse en activistas e investigadores por necesidad.
“No es normal que hijas estén luchando e investigando la muerte de su padre. Para eso existen instituciones, la Justicia, investigadores, policías. No deben ser los familiares los que luchen o investiguen un asesinato”, sentenció, lamentando que esta dolorosa realidad también se replique en su familia y en la de otras víctimas de crímenes políticos y del narcotráfico en la región.
