Arranca la esperada pavimentación de la ruta Pilar–Humaitá

Motoniveladora trabajando en un camino de tierra en la zona de Ñeembucú.
Se iniciaron trabajos de pavimentación en un camino de tierra en Pilar, Boquerón y Humaitá, a cargo de la constructora Acaray.Gentileza

PILAR. Tras años de espera, comenzaron las primeras tareas de la histórica obra vial que busca transformar la conexión entre Pilar, Boquerón y Humaitá. Maquinarias ya trabajan en dos frentes con limpieza, excavaciones, drenajes y movimiento de suelo, generando expectativa entre pobladores que esperan dejar atrás las dificultades de comunicación terrestre.

La anhelada pavimentación de la ruta histórica Pilar–Humaitá finalmente comienza a tomar forma. Los primeros trabajos del Lote 1 del proyecto Pilar–Boquerón–Humaitá, a cargo de Constructora Acaray, ya están en marcha, con la movilización de maquinarias y personal en distintos puntos del trazado.

Las tareas iniciales comprenden desbroce, limpieza de la franja de dominio, excavaciones, apertura de zanjas de drenaje, movimiento de suelo y conformación de la plataforma vial, trabajos considerados fundamentales para preparar el terreno antes de avanzar con la construcción de la futura calzada.

El ingeniero Julio Cabañas, responsable de la obra, explicó a los medios de comunicación que, tras la habilitación para la extracción de materiales, los equipos comenzaron a intervenir en los márgenes del camino. Paralelamente, se inició la carga y extensión del terraplén de avance.

“Estas labores permitirán elevar y acondicionar el terreno para formar una base estructural firme y adecuada para la futura calzada”, señaló Cabañas.

Dos frentes de trabajo

Actualmente, la empresa mantiene dos frentes operativos. El primero está localizado en la variante de Boquerón, mientras que el segundo se encuentra en Arroyo Hondo, donde las condiciones climáticas favorables permitieron acelerar las tareas durante los últimos días.

En Arroyo Hondo ya se inició la carga de terraplén y la ampliación de la plataforma del camino existente, mientras continúan los trabajos de limpieza, desbroce y movimiento de suelo.

Uno de los principales desafíos técnicos de la obra está relacionado con las características del terreno. Cabañas explicó que se trata de sectores con abundante presencia de agua y un nivel freático elevado, por lo que la construcción de sistemas de drenaje constituye una prioridad antes de avanzar con el terraplenado.

Mejoras en el trazado

El proyecto contempla mantener, en líneas generales, el trazado actual entre Pilar, Boquerón y Humaitá, aunque se realizarán modificaciones en determinados puntos para mejorar la seguridad vial.

De acuerdo con el responsable de la obra, algunas curvas serán suavizadas teniendo en cuenta que la ruta tendrá una velocidad de diseño de hasta 80 kilómetros por hora.

También están previstas rotondas estratégicas, entre ellas en la variante de Boquerón y en sectores donde confluyen los caminos hacia Boquerón–Humaitá e Isla Umbú–Humaitá.

Negociaciones con propietarios

El ingeniero Julio Cabañas informó además que la empresa mantiene conversaciones con propietarios de terrenos en los sectores donde será necesario ampliar la plataforma vial.

Mientras se concretan esos acuerdos, la constructora decidió avanzar con los trabajos en aquellos puntos donde ya cuenta con las condiciones necesarias para intervenir, evitando que la situación frene el desarrollo general del proyecto.

Mano de obra local

La ejecución de la obra también genera expectativas en materia de empleo. Actualmente, la empresa cuenta con unos 60 trabajadores y prevé aumentar progresivamente su plantilla.

La intención, según explicó Cabañas, es priorizar la contratación de mano de obra local, para lo cual se está conformando un banco de currículums con los datos de pobladores interesados en incorporarse a los trabajos.

El desafío de las lluvias

El comportamiento climático será otro de los factores determinantes para el avance de la obra. La empresa se prepara para enfrentar las lluvias que podrían intensificarse con la influencia del fenómeno de El Niño, reforzando la logística y el abastecimiento de materiales en el campamento.

El objetivo es aprovechar al máximo los períodos de tiempo favorable. La proyección inicial apunta a intervenir aproximadamente entre 6 y 7 kilómetros hasta finales de este año.

Los trabajos de movimiento de suelo, construcción de terraplenes y alteos están previstos para desarrollarse durante aproximadamente 18 meses, dentro de un plazo contractual total de 24 meses. El Lote 1 abarca 33,6 km por un monto de G. 242.000 millones.

Una obra esperada durante décadas

Uno de los mayores desafíos estará en los sectores bajos y de humedales, donde será necesario utilizar importantes volúmenes de material de relleno para elevar la plataforma.

En ese sentido, Cabañas destacó que el canal de derivación construido durante la Fase A de la Defensa Costera de Pilar será una herramienta importante para el manejo de las aguas y facilitará el avance de las obras en los sectores más comprometidos.

Para los pobladores de Pilar, Boquerón, Humaitá y comunidades cercanas, el inicio de estos trabajos representa mucho más que la construcción de una carretera.

La futura pavimentación rígida es considerada una obra estratégica para mejorar la conectividad, facilitar el transporte, potenciar la actividad económica y reducir el histórico aislamiento terrestre de varias comunidades del sur de Ñeembucú.

Después de una prolongada espera, las primeras máquinas ya están en movimiento. La expectativa ahora está puesta en que el avance de los trabajos permita convertir finalmente en realidad una de las obras viales más anheladas de la zona.