El Alto Paraguay es una zona que tiene mucho para crecer; cuenta con recursos naturales de gran valía, pero necesita del aporte del Gobierno central en cuanto a la realización de obras de infraestructura, como ser la construcción de caminos de todo tiempo o el mejoramiento de la precaria situación sanitaria de los pobladores, afirmó el obispo.
Los sucesivos gobiernos que administraron los recursos del país tienen una deuda de años con los habitantes de este postergado departamento chaqueño, quienes hace bastante tiempo piden tener una mejor calidad de vida, para lo cual se necesita de la inversión estatal, como por ejemplo facilitar que las familias tengan una energía eléctrica de calidad, dijo el religioso.
Caminos seguros
Si priorizamos las necesidades sociales más urgentes entre tantas que existen en este departamento, podríamos mencionar los temas vial y sanitario, ubicando a la cabeza el tema caminos, pues en reiteradas ocasiones pudimos ver cómo las ambulancias, con pacientes en su interior, quedaban atascadas en el barro, sin poder continuar viaje, poniendo en riesgo la vida del enfermo.

Se necesita, igualmente, equipar los hospitales y, por sobre todo, poder contar con médicos especialistas, con las que estaría disminuyendo notablemente las evacuaciones de pacientes hacia hospitales de otras regiones del país, pero esto no tendría ningún éxito si no se tienen caminos seguros.
Índice de pobreza
El informe del Instituto Nacional de Estadística, elaborado según el mapa de pobreza monetaria, sostiene que esta parte del Chaco padece pobreza debido a los altos niveles de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), reflejado esto en privaciones multidimensionales de carácter estructural, es decir, las carencias sociales mencionadas.
En el Alto Paraguay, las familias padecen varios meses de aislamiento cuando se da la temporada de lluvias, pero no por causa de la naturaleza, sino por falta de carreteras de todo tiempo o porque no se reparan los caminos de tierra; las licitaciones públicas son amañadas, como lo denunciaba el obispo Escobar.
Los usuarios de la Administración Nacional de Electricidad experimentan cuantiosas pérdidas económicas, con la quema de sus electrodomésticos debido al pésimo servicio que reciben, sin que hasta la fecha haya soluciones, a pesar de los largos años que vienen denunciando esta lamentable situación.
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El Alto Paraguay es uno de los mayores productores de ganado vacuno del país, con más de 1.800.000 cabezas, la falta de trabajo es otra de las carencias que sufren las personas, que solo consiguen changas ocasionales. Sucede que, debido a la falta de caminos seguros o la mala calidad de la energía eléctrica, no se cuenta en la zona ningún tipo de industrias.
Autoridades sin rumbo
La falta de visión de las autoridades locales y departamentales hace que se produzca esta triste realidad en el Alto Paraguay, donde se denota de manera irónica “una zona natural rica, pero un pueblo pobre”. No existen proyectos o programas de quienes dicen llamarse representantes del pueblo para atraer a los inversionistas o para exigir a las autoridades del Gobierno central dotar de infraestructura al departamento.
La mayoría está solo para alabar los logros obtenidos a nivel país por las autoridades de turno y conformarse con migajas de ayuda para las familias de las comunidades, como ser la obtención de kits de alimentos, como si esto se tratase de un gran logro, pero al final son solo soluciones parche y no estructurales.

