De arar la tierra a formar médicos: la sacrificada lucha de una madre soltera

Sacrificada mujer en el Chaco
Graciela en su cocina donde trabaja de manera permanente, y con la cual logro costear el estudio de sus hijos.Gentileza

La historia de sacrificio de Graciela Farías Villanueva (52), una madre soltera, representa la vivencia de muchas mujeres de nuestro país que, a través del esfuerzo y el trabajo tesonero, lograron la formación profesional de sus hijos, uno como médico y el otro odontólogo. Trabajó arando la tierra en las campiñas de Concepción, para luego instalarse en el Chaco realizando tareas diversas y así costear el estudio de sus hijos.

Graciela es la mayor de 9 hermanos. Se crió en una familia muy humilde en la comunidad rural de Hugua Rivas San Pablo, departamento de Concepción. Desde muy pequeña ayudaba a sus padres en los trabajos de la chacra, cosechando tártago, algodón y manduví (maní). La tarea era muy pesada, recuerda la mujer.

Lea más: Testimonio de madre: nunca le regalé un arma como juguete y mi hijo es un flamante policía.

Siendo joven intentó formar su propia familia, donde nacieron sus dos primeros hijos, pero por esas cosas del destino no hubo entendimiento con su pareja sentimental, por lo que volvió a la casa de sus padres, esta vez con dos criaturas pequeñas. Era madre soltera y la responsabilidad de criarlos era mucho mayor.

Foto reciente de encuentro social en el cumpleaños de Tobias.
La mujer en compañía de sus hijos, Tobías el menor, Saul el médico y Hugo odontólogo.

Su padre tenía habilidad para las ventas y ya había incursionado en el rubro de transportar productos agrícolas y frutas en embarcación hasta la localidad de Fuerte Olimpo, en el Chaco, donde obtenía buenas ganancias. Por ello decidió acompañar a su finado padre en esta aventura. Durante algunos años trajeron productos a esta comunidad chaqueña desde Concepción y de Puerto Murtinho, Brasil.

“Todo era muy sacrificado. Dormíamos en hamacas tanto en las precarias embarcaciones como también en el local improvisado que teníamos en Fuerte Olimpo. Mientras tanto, mi madre y mis hermanos atendían a mis hijos, a quienes visitaba con frecuencia para llevarles algo de dinero”, recordó.

Ya cuando ambos estaban en edad escolar, “decidimos instalarnos definitivamente en esta comunidad chaqueña, en compañía de toda mi familia: mis hermanos, mis padres y, por supuesto, mis pequeños hijos, quienes completaron sus estudios en esta población. Para estar al cuidado permanente de mis criaturas, dejé de viajar y comencé a incursionar en el ramo culinario”.

Comentó que Saúl Alexis (31), el mayor de sus hijos, terminaba la secundaria y deseaba estudiar Medicina. Dos años más tarde también dejaba el colegio Hugo Ariel (29), y su deseo era formarse como odontólogo. Ambos ingresaron y culminaron sus estudios en la Universidad Nacional de Concepción, y hoy ya están trabajando en hospitales de este departamento.

Lea también: Día de la Madre en Paraguay: cuándo es y por qué se celebra ese día.

Graciela no tuvo tiempo de acudir a un colegio, ya que de pequeña tuvo que ayudar a sus padres y hermanos, y más tarde criar a sus hijos siendo madre soltera. Recuerda el arduo trabajo que debió realizar para cumplir el sueño de sus hijos, quienes lograron aprovechar la oportunidad brindada por esta ejemplar madre.

Ya en esta población chaqueña tuvo a su tercer hijo, Tobías Nelson (17), quien está culminando sus estudios secundarios.

“Siempre tengo fe en Dios y en la Virgen María Auxiliadora, pues cuando ambos estaban estudiando en la universidad, no sabía ni cómo ni de dónde salía el dinero que tenía que enviarles para cubrir sus gastos, pero por suerte nunca les faltó nada”, nos cuenta Graciela.

Deja como mensaje a las madres que luchen por los sueños de sus hijos, y a los hijos que aprovechen el sacrificio de los padres, sobre todo en lo referente al estudio, pues es el mayor legado o herencia que se puede recibir.