En su estilo de siempre, de denunciar las injusticias sociales que se cometen contra el pueblo, monseñor Gabriel Escobar, quien se estaba desempeñando como obispo del Vicariato Apostólico del Chaco y fue nombrado recientemente por el papa León XIV como nuevo obispo auxiliar de Asunción, reclamó al presidente Peña por no atender los reclamos y necesidades de su pueblo.
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El religioso encabezó una celebración religiosa en la localidad de Puerto Casado, en el Alto Paraguay, durante la fiesta patronal en honor a San Ramón Nonato. Escobar, quien se está despidiendo de esta zona chaqueña donde trabajó por más de 13 años, invitó en su homilía a ser sal, para dar sabor y preservar el bien.

“La vida del cristiano no puede ser insípida, aburrida o amargada, pues está llamado a contagiar la alegría del Evangelio, a ponerle el sabor de la esperanza, de la bondad y del optimismo a este mundo que muchas veces se siente desanimado”, precisó. Recordó que la sal preserva de la corrupción.
Como comunidad parroquial, debemos ser esa fuerza moral y espiritual que frena la corrupción, el egoísmo, la indiferencia y la división de nuestras familias. Debemos ser luz para disipar las tinieblas con nuestras obras.
En nuestra sociedad actual existen muchas tinieblas: la soledad de los ancianos, la falta de rumbo de muchos jóvenes, las dificultades económicas de las familias paraguayas y, de manera especial, en esta comunidad chaqueña, la falta de tierra propia y de trabajo digno.
“Ohasa asy ñande rapichakuéra, señor Presidente”
El nuevo obispo auxiliar le recordó al presidente Santiago Peña las necesidades y carencias de nuestro pueblo, con esta frase en guaraní: “Ohasa asy ñande rapichakuéra, karai Presidente” (pasan mal nuestros compatriotas, señor Presidente) al tiempo de pedir al primer mandatario que visite los hospitales del país en compañía de su ministra de Salud, para que pueda ver el sufrimiento del pueblo.
“Ya no hay tiempo para otras cosas. Se deben dejar de lado los grandes proyectos y atender los problemas acuciantes de este paraguayo de a pie, de tierra adentro, en el ámbito de la salud, pero hoy, y no mañana; de ese niño que nace y necesita de un remedio, ya que sufre del corazón o de cáncer y no puede esperar”, expresó.
“Nde ñande ruvicha”
“Usted es nuestro presidente (Nde ñande ruvicha). A usted la gente le creyó; esta gente que ahora la está pasando mal y necesita que su jefe esté allí”, insistió. El religioso le recordó nuevamente al primer mandatario estos reclamos, como la necesidad de medicamentos en los hospitales y, de forma especial, un merecido reconocimiento a los trabajadores de blanco.

“Se debe mejorar el salario de estos profesionales”, pidió Escobar. Agregó que los médicos son los que están sanando y cuidando a tu pueblo, y así se podrá tener un pueblo fuerte y sano, ya que un pueblo enfermo y débil no puede ir para más.
Las polladas y hamburguesadas ya no alcanzan
Monseñor decía también lo difícil que resulta ser pobre en este país: “Ningún paraguayo debería de morir por ser pobre”. Las polladas o hamburguesadas ya no alcanzan. Se debe invertir más en la salud, para lo cual propone realizar un redireccionamiento de los gastos públicos.
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Se debe aplicar la famosa “economía de guerra”, con acciones concretas, como por ejemplo, que los políticos aumenten el impuesto al tabaco o a las bebidas alcohólicas. Solo así se podrán tener los recursos necesarios para atender los reclamos de la gente.
Desafío de la fiesta patronal
Celebrar esta fiesta patronal no debe ser un simple cumplimiento de una tradición, de encender fuegos artificiales o participar de la procesión, ya que el verdadero homenaje que podemos brindar a San Ramón Nonato es tratar de imitar su ejemplo de valentía y coherencia, de ser testigos de misericordia, luz y esperanza.
Finalmente, monseñor Escobar pidió a los fieles no tener miedo de mezclarnos con el mundo para transformarlo desde adentro, como la sal y la comida. La misa central se realizó este lunes al término de la procesión de la sagrada imagen por las principales calles de la comunidad.

El saliente obispo del Chaco, de esta manera, se está despidiendo de su pueblo, donde llevó la luz de la evangelización por más de una década. Aunque la despedida oficial para asumir su nuevo rol de obispo auxiliar de Asunción se dará el próximo 24 de septiembre en Fuerte Olimpo, oportunidad en que se celebrará un nuevo aniversario de la consagración de la Catedral.
