Paraguay apunta a un crecimiento económico generalizado y diversificado del 4% del PIB

El actual viceministro Humberto Colmán reemplazará en el cargo en el BCP a Carlos Carvallo Spalding.
Archivo ABC Color. Humberto Colmán. Archivo, ABC Color

Paraguay sumará el cuarto año consecutivo de crecimiento económico con expectativas positivas para el 2026 y un promedio cercano al 5% anual impulsado, principalmente, por los sectores de manufacturas y servicios.

ABC Negocios conversó con Humberto Colmán, economista jefe de la Fundación Desarrollo en Democracia (Dende), exviceministro de Economía y exmiembro del Directorio del Banco Central del Paraguay (BCP) para analizar la hoja de ruta y desempeño de la economía nacional.

Colmán explica que, si bien la proyección del 4% podría interpretarse como una desaceleración respecto a años previos, en realidad responde a un “aterrizaje hacia el crecimiento potencial del país”, luego de varios ejercicios de expansión por encima de su tendencia de largo plazo. “Más que una señal negativa, este ritmo refleja una normalización saludable del ciclo económico”.

Crecimiento balanceado y mayor peso del sector servicios

El escenario previsto para 2026 muestra un crecimiento más equilibrado entre sectores, con una dinámica algo menor en las actividades primarias y secundarias, mientras que el sector de servicios seguiría exhibiendo un buen desempeño.

Esta composición refuerza la idea de una economía más diversificada, menos dependiente de un solo rubro y con mayor capacidad de absorción de shocks externos.

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Colmán destaca que el 2025 fue un año clave en ese proceso, ya que la economía logró crecer cerca del 6%, pese a no haber sido un período excepcional para la producción de soja, históricamente uno de los principales motores del PIB. “Ese resultado confirma que el crecimiento fue generalizado, con aportes de todos los sectores y una diversificación mayor”, subraya.

Factores políticos, balanza comercial e inversiones

A nivel interno, Colmán advierte que existen elementos que podrían influir tanto en los planes de reformas estructurales como en los flujos de capital e inversiones. Entre ellos, menciona el componente político, dado que 2026 será un año electoral a nivel municipal, lo que suele introducir cautela en la toma de decisiones y en la ejecución de políticas públicas.

Al mismo tiempo, la materialización de grandes proyectos de inversión, como el complejo industrial de Paracel, aparece como un factor clave para sostener el dinamismo económico, generar empleo y fortalecer la base exportadora del país.

Uno de los principales puntos de atención será el déficit externo, particularmente el comportamiento de la cuenta corriente, que incluye la balanza comercial, transferencias y otras partidas.

De acuerdo con las estimaciones de Colmán, este déficit podría ubicarse algo por encima del 3% del PIB en 2026, acumulando seis años consecutivos en terreno negativo. Para el experto, es una variable a monitorear dado que se relaciona con el gasto en consumo e inversiones, financiado con créditos externos.

Contexto internacional: resiliencia con incertidumbre geopolítica

En el plano externo, la economía mundial muestra señales de resiliencia, aunque persisten importantes focos de incertidumbre asociados al contexto geopolítico.

Colmán menciona que, en el caso de Estados Unidos, tras la guerra arancelaria, se observa una presión creciente sobre la institucionalidad de la Reserva Federal, lo que podría mantener relativamente altas las tasas de interés internacionales por más tiempo.

Además, no se descartan efectos adicionales sobre la inflación global, derivados del traspaso gradual de mayores aranceles, lo que también condiciona las decisiones de política monetaria y los flujos de capital hacia economías emergentes como Paraguay.

Inversión privada y grado de inversión

De lograrse una reducción de la incertidumbre internacional y retomarse el proceso de baja de las tasas de interés externas, sumado a la ratificación del grado de inversión, Paraguay podría experimentar una buena dinámica de la inversión privada, especialmente de la inversión extranjera directa.

Este impulso sería clave para compensar una inversión pública más contenida, en línea con el compromiso fiscal del Gobierno de reducir el déficit fiscal al 1,5% del PIB. “La inversión privada tendrá un rol central en sostener el crecimiento en los próximos años”, afirma Colmán.

Nuevos mercados

Colmán también identifica oportunidades en el acceso a nuevos mercados, particularmente con la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, así como con la mayor dinámica productiva de los sectores exportadores.

No obstante, advierte que para capitalizar plenamente estas oportunidades y los beneficios del grado de inversión, el país necesita más inversiones en infraestructura y un fortalecimiento sostenido de la productividad de la mano de obra. En ese sentido, Colmán insiste en la importancia de avanzar en reformas estructurales.

Mejor educación para más productividad

“Para consolidar este buen ciclo de crecimiento y transformarlo en una década de progreso sostenido, se requiere una reforma educativa integral que eleve gradualmente la productividad laboral”, señala. A ello se suma la necesidad de incrementar el ahorro nacional, objetivo que podría lograrse mediante una reforma previsional amplia, que vaya más allá de la Caja Fiscal y contribuya tanto a la formalización del empleo como a la mejora de las condiciones de vida.