Una de las industrias que se destacaba en el rubro lácteo en Argentina era SanCor Cooperativas Unidas Limitada, que operaba desde 1938 y contaba con una expansión internacional a través de sus productos, hasta que fue declarada en quiebra este miércoles por la justicia de ese país.
La situación de la cooperativa láctea argentina generó repercusión en varios países y fue punto de análisis por parte de Orie Toews, gerente de la Región Oriental de la Cooperativa Chortitzer, acerca de la situación de la industria láctea paraguaya.
En conversación con ABC, Toews mencionó que SanCor venía atravesando ciertos problemas que derivaron incluso en la comercialización de algunas de sus unidades de negocio a otras compañías.
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Sostuvo que desde el sector observan que dicha situación no impactará en la región, dado que Argentina cuenta con una producción láctea histórica y dispone de plantas industriales de gran envergadura que podrían hacerse cargo de la producción de leche.
“Cada país tiene su propia realidad”
Señaló que cada país tiene su propia realidad y explicó que los precios internacionales en el sector “juegan un papel importante” y se manejan entre la demanda y la oferta. Afirmó que a cada uno le queda decidir si participa o no de esos valores fijados por el mercado.
Ante ese escenario, comentó que el sector lácteo paraguayo cerró el año pasado con un aumento en la producción lechera de alrededor del 10%, lo que provocó una oferta mayor a la demanda y una reducción en los valores del producto.

Mencionó que parte de los volúmenes de producción obtenidos quedan como excedente, que luego la industria convierte en leche en polvo con destino a la exportación. Si bien reconoció que la cotización de ese producto no es elevada, el poder destinarla en el mercado exterior representa un logro para la industria.
No hay limitación para la producción
“En Paraguay no tenemos limitación de producción en el campo. Las industrias tienen que ver cómo deshacerse de esa leche que sobra de la forma más eficiente y rentable posible”, acotó, y reiteró sobre el proceso que realizan para convertir el excedente en leche en polvo.
Contó que al inicio de 2025 se registró una escasez en la producción de leche, por lo que a los productores se les pagó mejor, lo que incentivó una mayor producción.
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Ante ese escenario, refirió que la comercialización de la leche en polvo -que se elabora con el excedente y se exporta-dejó como resultado “un empate casi técnico” para las industrias. Si bien en los dos primeros meses de del 2025 las exportaciones fueron masivas, la producción en los tambos superó a la demanda.
Leche en polvo al Brasil
En cuanto a la exportación de leche en polvo de producción paraguaya, mencionó que mayormente se destina a Brasil, ya que paga “bien” por el producto. Sin embargo, indicó que el rubro dispone de otros mercados habilitados y que el desafío está en encontrar un “nicho que pague mejor por la mercadería”.
Respecto a si darle valor agregado a la leche y sus derivados sigue siendo rentable para las empresas locales, aseguró que es un rubro con desafíos en términos de rentabilidad y que existen productos donde se puede generar mayor margen, como los yogures, aunque reconoció que allí el volumen es más limitado.

“Gran volumen de la materia proveída por los tamberos va para la leche y el queso. Justamente la leche tiene poco margen, pero mucho volumen. En el futuro tratamos de pilotar entre esas realidades, entre demanda-oferta, leche, yogur y productos de valor agregado como para seguir en este rubro, porque es muy necesario para la humanidad”, apuntó.
La importación y la producción industrial paraguaya
En cuanto a lo que debería impulsarse desde el Gobierno para sostener o afianzar más al sector, subrayó que se importan muchos productos, especialmente a precios bajos. Esa situación, afirmó, “no cierra los números”, aunque entienden que existe el libre comercio.
“Para elaborar un kilo de queso uno necesita aproximadamente 10 litros de leche cruda, si al productor se le paga G. 3.200, ya sumarían G. 32.000. Por eso es que un buen queso, entre la industrialización, la maduración y la temperatura controlada, cuesta entre G. 70.000 y G. 80.000”, detalló.
Las Cooperativas de producción
También se refirió a algunas a las Cooperativas de Producción y destacó que algunas empresas disponen de una ventaja competitiva, muestra de persistencia y sostenibilidad, gracias a su modelo cooperativizado.
“Las cooperativas de producción generan valor agregado a los productos elaborados por los propios socios. No es un negocio que se realiza un año y se gana plata, o si no se obtiene rentabilidad ya no se hace. Es una actividad de largo plazo, porque la mayoría de los productores entra en inversiones de diez, quince o veinte años para desarrollar ese rubro, sea lácteo, carne, cárnico, grano o algodón”, resaltó.
Finalmente, subrayó que se trata de una carrera de resistencia y no de una carrera de 100 metros. Como se trata de alimentos para el mundo, sostuvo que la demanda seguirá creciendo, mientras cada vez menos personas quieren trabajar en el rubro, por lo que las Cooperativas representan una muy buena alternativa para sostener esa actividad.
