Liz Grütter no describe el liderazgo como una meta alcanzada, sino como un oficio que se ejerce todos los días. “Los desafíos cambian de forma, pero nunca desaparecen”, dice. Cada nivel de responsabilidad trajo decisiones más complejas, y con ellas, más incertidumbre.
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Su respuesta a eso no fue buscar certezas, sino sostener un norte fijo. “Aunque cambie el camino, no debe cambiar el norte”, resume. Esa frase se convirtió en su forma de tomar decisiones bajo presión.
Desde hace dos años se desempeña como presidenta del Directorio de Casa Grütter, empresa paraguaya de consumo mayorista y minorista con 45 años de trayectoria, donde hoy impulsa un proceso de fortalecimiento interno con la mirada puesta en una expansión sostenible.
Su vínculo con la compañía comenzó mucho antes de asumir la presidencia. Como integrante de la familia fundadora, creció dentro de la organización, recorriendo distintas áreas del negocio hasta comprender tanto la operación diaria como la visión estratégica de la empresa.
Actualmente, Casa Grütter cuenta con un equipo con más de 220 colaboradores, una estructura que, según explica Liz, representa uno de los principales activos para afrontar los cambios del mercado.
La prueba de la pandemia
El momento que más definió su liderazgo llegó en 2020, cuando el negocio familiar se transformó en garantía de abastecimiento esencial para miles de familias paraguayas. Sostener el servicio, mantener precios accesibles y cuidar al equipo se volvieron, simultáneamente, la estrategia y el propósito de la empresa.
Grütter marca ahí un aprendizaje central: la formación académica da herramientas, pero el liderazgo real se forja convirtiendo esas herramientas en decisiones concretas, con mentores y equipos diversos como sostén.
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La experiencia dejó una enseñanza que hoy continúa guiando la gestión de la empresa: mantener la serenidad en los momentos de mayor presión y priorizar las decisiones de largo plazo por encima de las soluciones inmediatas.
45 años creciendo
Lejos de enfocarse exclusivamente en resultados económicos de corto plazo, apuesta por consolidar las bases de la organización antes de acelerar la expansión.
Según explica Grütter, el primer año de gestión estuvo dedicado a fortalecer los procesos internos, ordenar la estructura y preparar a la empresa para los desafíos futuros. El segundo año comenzó a reflejar una etapa de evolución y crecimiento, con una visión estratégica orientada al desarrollo sostenible.
La meta ahora consiste en construir las capacidades necesarias para iniciar una nueva fase de despegue, manteniendo la esencia que permitió a Casa Grütter consolidarse durante 45 años dentro del mercado paraguayo.
Decir “no” también forma parte del liderazgo
Además de los desafíos empresariales, Grütter atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida personal: el fallecimiento de su padre mientras ejercía responsabilidades directivas.
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Esa experiencia modificó profundamente su manera de entender el liderazgo. Comprendió que conducir una organización también implica reconocer los propios límites y administrar adecuadamente el tiempo, la energía y las prioridades.
“Decidir dónde decir ‘no’ para poder decir mejores ‘sí’ también es una forma de liderazgo”, sostiene.
El consejo a quien recién empieza
Grütter no cree en esperar el momento ideal para asumir un desafío mayor. Insiste en combinar preparación técnica con habilidades blandas —comunicación, inteligencia emocional, capacidad de convertir problemas en oportunidades— como el verdadero currículum de un líder.
“No esperen sentirse completamente listas; muchas veces es el propio camino el que termina preparándonos para los desafíos que vienen”, concluye.




