“Hay que dar el paso, aunque las cosas no estén perfectas”. La frase resume el giro de carrera de Jazmín Gustale Gill, quien dejó las políticas públicas, los programas del Gobierno paraguayo y su paso por el Banco Mundial para entrar de lleno en el mundo de las inversiones tecnológicas.
“Los principales desafíos fueron cambiar totalmente de sector y volver a reaprender tantas cosas de negocio o de la industria a la que ahora me dedico”, cuenta.
No tuvo mapa que seguir: no había modelos locales claros para ese salto. Se apoyó en mentores, colegas y en la experiencia de su socio, Juan Cruz Valdez Rojas, quien ya invertía en tecnología. Juntos lideran hoy iThink VC.
Un fondo paraguayo con alcance regional
La firma apuesta por tecnología en etapa temprana, un segmento todavía incipiente en el ecosistema paraguayo. Ya invirtió en Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile, entre ellas Reforest Latam –que usa drones e inteligencia artificial para reforestar bosques a bajo costo– y PriceLab, que aplica IA para optimizar la estrategia de precios de otras compañías.
Gustale marca dos hitos. El primero: la primera inversión, cerrada –incluso– antes de constituir formalmente el fondo, por pura convicción sobre el potencial de la compañía. El segundo: la constitución definitiva del fondo, tras casi dos años y medio de trabajo con los inversores.
Ahora preparan un segundo fondo, de US$ 20 millones, para ampliar el ritmo de inversiones en la región.
Aprender para detectar oportunidades
En 2017, mientras trabajaba en el Gobierno, ganó una beca BECAL para un MBA en Stanford. Ahí conoció de cerca el ecosistema de startups y venture capital que después definiría su carrera.
Desde entonces no dejó de capacitarse ni de vincularse con el ecosistema global de innovación: en una industria donde la tecnología y los modelos de negocio cambian todo el tiempo, quedarse quieto no es opción, dice.
La escala del trabajo lo confirma: iThink VC recibió y analizó cerca de 1.400 proyectos para llegar a sus 21 inversiones. Detectar cuáles tienen potencial de convertirse en ganadoras es –según Gustale Gill– el verdadero oficio del Venture Capital.
Más mujeres en la mesa de decisiones
“Necesitamos más mujeres en puestos de liderazgo, en puestos de decisión”, sostiene Gustale Gill, que pone el tema en el centro de su agenda. Para ella, las organizaciones que no suman mujeres a esos espacios pierden capacidad.
Tener referentes –dice– ayuda a que otras mujeres se animen a imaginarse ahí, ocupando esos mismos lugares. Pero no minimiza los desafíos: la maternidad y las decisiones que implica pesan en cada etapa de la carrera profesional, y reconoce que no siempre hay una respuesta fácil para equilibrarlas.
En su caso, integra ambos mundos. Su esposo, Ángel Laguardia, y sus hijos Giulia, Chiara, Piero y Gina son –dice– el mayor éxito de su carrera. Cuando puede los lleva a viajes, conferencias y actividades de trabajo.
Su mayor aprendizaje: haber esperado demasiado tiempo antes de animarse a cambiar de rumbo y deja un consejo directo a los jóvenes: capacitarse, soñar en grande y prepararse para alcanzar esos objetivos. “Tocar puertas, pedir consejos y aprender de quienes ya recorrieron el camino puede abrir oportunidades”.







