En 2025 la agroindustria tuvo una destacada participación ante la caída de las exportaciones de soja en estado natural. En esa línea, el presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), Raúl Valdez, mencionó que el procesamiento de soja “tiene un rol central” en el desarrollo económico y la soberanía comercial del país”.
Una de las principales fuentes de ingresos
La industrialización de una de las principales fuentes de ingreso de divisas del Paraguay no solo permite agregar valor a la producción primaria, sino también ampliar la oferta de productos para el mercado interno”, indicó el titular de Cappro. A lo que añadió que este rubro tiene mucho que aportar en ese sentido.
Además, mencionó que para permitir un comercio exterior más estable y resiliente frente a shocks externos cada vez más exigentes, se fortalecen las exportaciones con alrededor de 35 destinos y la apertura de nuevos mercados para lograr una mayor diversificación.
Potencial de las aceiteras “quedó demostrado”
Según Valdez, este potencial quedó demostrado este año en un contexto internacional complejo. Factores externos como los conflictos geopolíticos y los cambios en las políticas de países competidores (Argentina) limitaron la exportación de soja en estado natural.
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Ante eso, el titular de la Cappro mencionó que, lejos de perderse, ese volumen fue procesado localmente: se transformó, se le agregó valor, se fortaleció el consumo interno de productos nacionales y se incrementaron las exportaciones de derivados, citó.
Respuesta eficiente
“Fue una respuesta eficiente de la agroindustria ante una coyuntura adversa. Pero el desarrollo del sector no puede depender de circunstancias fortuitas ni de la suerte”, añadió el gremialista.
Valdez añadió que están convencidos de que el crecimiento industrial del Paraguay solo será sostenible si se apoya en políticas públicas estables, previsibles y persistentes en el tiempo, que respeten las reglas de juego para quienes ya apostamos por invertir en el país con una visión de largo plazo. “El planteamiento de la agroindustria para corregir distorsiones fiscales que limitan su competitividad no debe interpretarse como un beneficio sectorial, sino como una herramienta económica clave para liberar capital de trabajo, reactivar inversiones, ampliar la capacidad instalada y generar más empleo, mayor industrialización y un impacto positivo en toda la cadena productiva”, alegó.
Fortalecer la confianza
No obstante, valoran el esfuerzo del Gobierno por fortalecer la confianza del mercado internacional, reflejado en la obtención del segundo grado de inversión, y celebran las oportunidades que esto abre para atraer nuevas industrias al Paraguay”.
Creemos que ese mismo énfasis debe aplicarse también al cuidado de quienes invierten y producen en el país desde hace más de una década. Las empresas satisfechas se convierten en las mejores embajadoras del Paraguay. Promover nuevas inversiones debe ir necesariamente de la mano de cuidar a las industrias que hoy están produciendo, empleando y exportando”, concluyó el titular de Cappro.
Destacada participación
En el último año, la agroindustria tuvo una destacada participación ante la caída de las exportaciones de soja en estado natural.
