El ciclo productivo de la soja en Paraguay atraviesa un momento bisagra. Tras cuatro años marcados por la irregularidad climática y el estrés hídrico que golpeó severamente el rendimiento en diversas zonas del país, la campaña 2025/2026 ha devuelto al productor la satisfacción de ver cultivos vigorosos y cosechas abundantes.
Sin embargo, esta revancha de la naturaleza se encuentra con un escenario de mercado hostil, donde los costos de producción y las variables comerciales internacionales obligan a una gestión financiera quirúrgica.
Desde la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), los principales referentes coinciden en un diagnóstico claro: agronómicamente, el año ha sido excepcional; económicamente, los márgenes están bajo una presión histórica.
En este reportaje de ABC Rural analizamos departamento por departamento y variable por variable el cierre de una zafra que define el pulso de la economía nacional.
Alto Paraná: el motor del Este recupera su fuerza
Para entender la magnitud de esta campaña, es imperativo mirar hacia el departamento de Alto Paraná. Aurio Frigueto, directivo de la CAP y referente de la zona, ofrece un panorama detallado de lo que se ha vivido en las parcelas. Según las estimaciones del gremio, en este departamento se sembraron aproximadamente 850.000 hectáreas en zafra normal.
“Sinceramente debemos decir que esta zafra de soja fue buena”, afirma Frigueto. Los rendimientos han sido notables, alcanzando en algunas zonas los 4.500 kilos por hectárea, una cifra que supera las expectativas iniciales de muchos productores. “Si bien hubo zonas con ataques puntuales de chinche u otros inconvenientes fitosanitarios, en líneas generales el balance es muy positivo gracias a que las lluvias cayeron en los momentos exactos en que el cultivo lo requería”, explica el productor.
A esta zafra normal se le suman actualmente unas 50.000 hectáreas de zafriña que se encuentran en pleno desarrollo, completando un ciclo que, desde el punto de vista del volumen, es motivo de celebración para el departamento.
Itapúa: buen inicio y final complicado
El segundo departamento con mayor área de soja sembrada es Itapúa, que supera las 700.000 ha. ABC Rural conversó con Paulo Marcio De Souza, quien confirmó que actualmente la zafriña viene complicada por la falta de lluvias.
Aquellos que sembraron a finales de agosto de 2025 lograron rendimientos por encima de 4.000 kilos por hectárea, pero los que entraron más tarde tuvieron complicaciones, incluso con rendimientos por debajo de los 2.000 kilos por hectárea.
“Creemos que los productores con tierra propia y que sacaron más de 3.000 kilos cubrieron costos y honrarán deudas, pero los que sacaron menos de 2.000 kilos no lo cubrieron. En cuanto a los precios, muchos cerraron en US$ 355 la tonelada, los últimos vendieron a US$ 335”.

Canindeyú con uno de los mejores años
El departamento de Canindeyú ocupa el tercer lugar con 663.000 hectáreas sembradas. ABC Rural conversó con Alfonso Irala, representante de la CAP, quien reconoció que este ha sido uno de los mejores años en lo que se refiere a producción, no así al precio.
El departamento mantiene un área de siembra por encima de las 600.000 hectáreas promedio, en cuanto a producción llegaron a promedios de 4.800 kilos por hectárea y otros estuvieron por encima de los 3.000 kilos por hectárea.
“La sequía pegó fuerte y muchos productores no llegaron ni a 1.800 kilos por hectárea, y quedaron con deudas. Este año los rendimientos ayudaron, y aquellos que cerraron precio a futuro lo hicieron en US$ 370 dólares, los que cerraron más tarde lo hicieron en US$ 340 dólares”, finalizó Irala.
San Pedro y Amambay: el fin de la sequía financiera
Si en Alto Paraná el ánimo es de consolidación, en San Pedro y Amambay es de alivio profundo. Estos departamentos venían de cuatro años sumamente complicados, donde la falta de agua diezmó las esperanzas de miles de familias productoras.
En San Pedro, a criterio de Ricardo Sosa, referente de la CAP, la recuperación es palpable tras un ciclo que finalmente permitió levantar cosechas dignas: “3.000 kilos por hectárea, algo importante para nuestra zona, por el tipo de suelo que tenemos, y en cuanto a la zafriña, creemos que podría estar en torno a los 2.500 kilos por hectárea”.
Los productores vendieron su soja a US$ 340 la tonelada y pagaron un premio de hasta US$ 110 la tonelada. “Escuché que mucha gente volvió a la ganadería, otros se quedaron sin financiamiento, y otros bajaron de 1.000 hectáreas y a 500 hectáreas”.
Lo mismo ocurre en Amambay, que con una superficie que supera las 150.000 hectáreas ha logrado cerrar una zafra que devuelve la previsibilidad al sector.
El éxito agronómico en estas zonas es fundamental no solo para los grandes productores, sino para toda la cadena de servicios y el comercio local que depende directamente del flujo de divisas del agro.

Caazapá y las nuevas fronteras productivas
El mapa sojero de la región Oriental muestra una expansión y consolidación interesante. Caazapá se erige como un jugador de peso, superando ya las 200.000 hectáreas sembradas con resultados que se califican como “una zafra interesante”.
Este crecimiento demuestra que la tecnología y el conocimiento técnico están permitiendo niveles de eficiencia similares en diversos puntos del país. Incluso en departamentos donde predominan otros rubros, la soja sigue ganando terreno como una alternativa de rotación y generación de renta:
- Misiones: 30.000 hectáreas, el cultivo convive con la ganadería y el arroz.
- Guairá: tierra de caña de azúcar, que cuenta con 20.000 hectáreas de soja.
- Paraguarí y Cordillera: 1.500 y 1.000 hectáreas, respectivamente, demuestran que la oleaginosa es viable en casi cualquier tierra con manejo adecuado.
El Chaco: el despertar del gigante occidental
Uno de los puntos más altos de este equilibrio es, sin duda, el Chaco paraguayo. Lo que hace años era una promesa, hoy es una realidad tangible. Con una estimación de 150.000 hectáreas sembradas y un régimen de lluvias que ha acompañado el proceso, las expectativas en torno a la soja chaqueña no dejan de crecer.
El potencial de la región Occidental para integrar la agricultura con su ganadería tradicional promete transformar la matriz productiva del país en la próxima década.
La encrucijada de los precios y los premios
Sin embargo, el optimismo que genera el volumen cosechado se modera al analizar la liquidación final. La soja paraguaya no es ajena a las fluctuaciones de Chicago, y este año el mercado global ha jugado en contra.
Para el productor paraguayo, este valor resulta ajustado, considerando que los costos de insumos, combustible y tecnología han mantenido una tendencia al alza. Pero el factor que ha generado mayor malestar en el sector productivo es el denominado premio, que en realidad funciona como un descuento logístico y comercial aplicado al precio de referencia.
“Lo negativo de esta campaña fue el bajo precio internacional y el alto premio que se cobró a los productores”, señala Frigueto. El sector reporta que estos descuentos alcanzaron niveles de hasta US$ 110 por tonelada hacia el final de la zafra, una cifra que los gremios consideran desproporcionada e injusta, ya que erosiona directamente la rentabilidad del agricultor que ha asumido todo el riesgo de la campaña.
Radiografía de la zafra 2025/2026
- Producción estimada: más de 11.000.000 de toneladas.
- Rendimientos destacados: hasta 4.500 kg/ha en zonas de Alto Paraná.
- Precio mercado: entre US$ 320, US$ 335 y US$ 370 por tonelada a futuro.
- Obstáculo logístico: descuentos de hasta US$ 110 por tonelada.
- Alto Paraná: 850.000 ha (normal) + 50.000 ha (zafriña).
- Consolidación en el Chaco: 150.000 ha con excelentes perspectivas climáticas.
- Nuevos polos de desarrollo: Caazapá, 200.000 hectáreas.
Un sector que sostiene al país
Paraguay se encamina a superar la barrera de los 11 millones de toneladas de soja, un hito que reafirma su posición como referente mundial en la producción de alimentos. No obstante, el desafío para las autoridades y los actores de la cadena comercial será revisar las condiciones de mercado y los costos logísticos para asegurar que el esfuerzo del productor no se licue en el camino.
El campo ha cumplido su parte: ha producido con excelencia, ha incorporado tecnología y ha cuidado el suelo. Ahora, el éxito definitivo de la campaña dependerá de la capacidad de resistencia económica de un sector que, a pesar de los precios bajos y los premios altos, sigue siendo el principal motor de desarrollo de la nación.
El clima, el socio estratégico
A diferencia de campañas anteriores donde el fenómeno La Niña provocó estragos, el ciclo 2025/2026 se caracterizó por una distribución de lluvias mucho más amigable con el ciclo biológico de la soja.
La humedad crítica durante las etapas de floración y llenado de grano en la región Oriental permitió que las variedades utilizadas expresaran su máximo potencial genético.
En el Chaco, el régimen de precipitaciones también ha sido generoso, lo que permite proyectar una zafra que no solo aportará volumen, sino también granos de alta calidad proteica.
Nota: Informe elaborado con datos de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), departamentos de Alto Paraná, San Pedro, Amambay, Caazapá, Misiones, Guairá y la región del Chaco.
