El “Efecto Costa”: El sismo de US$ 300 millones que redefine la porcinocultura paraguaya

El “Efecto Costa”: El sismo de 
US$ 300 millones que redefine 
la porcinocultura paraguaya
El “Efecto Costa”: El sismo de US$ 300 millones que redefine la porcinocultura paraguaya.Archivo, ABC Color

El mapa del agronegocio en Paraguay está experimentando una transformación sin precedentes. Si durante décadas la soja y la carne bovina fueron los pilares de nuestra economía, hoy hay un nuevo actor que emerge y reclama su lugar en el podio: el cerdo.

La proyección de crecimiento de la producción porcina en el país no se trata de un crecimiento inercial, lo que el sector vive hoy es el “Efecto Costa”, un fenómeno gatillado por el desembarco del gigante español Grupo Costa, cuya inversión de US$ 300 millones representa el hito más importante en la historia de la producción porcina nacional.

Este movimiento no es casual. El Grupo, tercer mayor conglomerado cárnico de España, ha elegido a Paraguay como su primera gran plataforma de expansión fuera de las fronteras europeas.

¿Por qué Paraguay?

Según Hugo Schaffrath, representante del grupo y directivo de Granja San Bernardo, combina la asfixia regulatoria en Europa con el oasis de competitividad que ofrece nuestra tierra.

El fin del modelo europeo

En la Unión Europea, el horizonte para la producción de proteína animal es sombrío. “Dentro de poco, producir cerdos en Europa será prohibido”, afirma tajante Hugo Schaffrath.

Las crecientes restricciones medioambientales, las leyes de bienestar animal cada vez más estrictas y la imposibilidad física de expansión territorial han forzado a los grandes jugadores globales a mirar hacia el sur.

Paraguay emergió en el radar del Grupo Costa no solo por su disponibilidad de granos (maíz y soja), sino por su estabilidad y reglas impositivas claras.

La alianza estratégica se consolidó cuando el grupo español adquirió el 80% de las acciones de Granja San Bernardo, una firma local, de propiedad de Hugo Schaffrath, que ya ostentaba unos buenos índices productivos de Latinoamérica.

Es la combinación perfecta: la eficiencia productiva paraguaya unida al músculo comercial de un grupo que exporta a más de 100 países.

La magnitud del proyecto y las cifras que marean: US$ 1.600 millones

La inversión de US$ 300 millones no es una cifra abstracta; es un ecosistema industrial completo en construcción. El plan maestro contempla:

- Unidades de producción de lechones: Un bloque de 40.000 madres divididas en tres centros estratégicos.

- Infraestructura de soporte: Una planta de acopio de granos y una fábrica de balanceados con capacidad para producir 120 toneladas por hora.

- Integración productiva: La construcción de 450 granjas integradas de terminación a través de terceros productores.

- Complejo industrial: Un frigorífico propio diseñado para estándares de exportación global.

El objetivo final es producir entre 1,4 y 1,5 millones de cerdos al año para el 2031, de los cuales el 90% tendrá como destino los mercados internacionales generando ingresos para el país en exportaciones por cerca de US$ 1.600 millones.

El modelo de integración

Uno de los pilares de la llegada del Grupo Costa al país es el derrame económico hacia el pequeño y mediano productor bajo el sistema de integración.

El proyecto requiere de 450 galpones de terminación, cada uno con capacidad para 1.250 animales. Los productores deben estar situados en un radio de 100 a 150 kilómetros de Naranjal, explica Schaffrath, logrando una oportunidad de diversificación con rentabilidad garantizada, donde el grupo proporciona el lechón y el balanceado, y el integrado aporta la infraestructura y el manejo del porcino con la entrega del animal terminado.

Este modelo de “gestación grupal en libertad” y “galpones climatizados” ya está siendo implementado por otros líderes del sector como Paraguay Pork , liderado por Sergio Llano, quien opera con 2.500 madres bajo estándares europeos, comenta Schaffrath.

“El éxito de estos pioneros ha servido de validación para que gigantes como Costa apuesten fuerte por el país”.

El “Efecto Costa”: El sismo de US$ 300 millones que redefine la porcinocultura paraguaya.
El “Efecto Costa”: El sismo de US$ 300 millones que redefine la porcinocultura paraguaya.

Hoja de ruta del gigante español

El proyecto no es una promesa a futuro; es una realidad en marcha. La primera granja ya está en construcción y se espera que las primeras marranas sean inseminadas este mismo año.

- Marzo 2027: primeros partos de la etapa inicial.

- Octubre 2027: primeros animales del proyecto empezarán a salir a faena.

- 2028: Puesta en marcha del frigorífico propio, una vez consolidada la primera etapa.

- 2031: Alcance pleno de la capacidad instalada con 40.000 madres.

- US$ 1.600 millones en ingresos esperados para el 2031.

Desafíos en el camino

A pesar del optimismo, el camino no está exento de retos. La necesidad de mano de obra calificada, la mejora en la infraestructura logística y el mantenimiento de un estatus sanitario incomparable son deberes compartidos entre el sector privado y el Estado.

El “Efecto Taiwán”, que abrió las puertas a uno de los mercados más exigentes, ha sido el catalizador reputacional que Paraguay necesitaba para que el mundo dejara de vernos solo como productores de commodities y nos viera como una potencia en proteínas procesadas.

Como bien señala Sergio Llano, de Paraguay Pork, “Paraguay está llamado a ser un gran productor de cerdo a nivel regional”. La llegada del Grupo Costa no solo valida esta visión, sino que acelera el reloj.

Estamos ante la industrialización del campo en su máxima expresión: transformar nuestro maíz y soja en carne de alta calidad para alimentar al mundo.

El “Efecto Costa” ha comenzado. Y para el agronegocio paraguayo involucrado en la cadena de producción, nada volverá a ser igual.

La producción a gran escala trae nuevos modelos de negocio

Así como las condiciones ambientales restrictivas fueron un factor clave en la decisión de la expansión del grupo español hacia otros países, el impacto ambiental de cuatrocientos cincuenta galpones, 40.000 matrices, dentro de una zona en un radio de 150 kilómetros, también lo son para la salud ambiental de Paraguay.

Según Schaffrath, el proyecto tiene previstos y planificados los biodigestores, las piletas de maculación del estiércol y el fertirriego.

“La gente mira como la gran oportunidad de la cría de cerdos el fertilizante, para que vos tengas una idea la cantidad de dinero que se pagó por el fertilizante la siembra pasada y lo representará para la próxima, fácilmente los nitrogenados van a costar el doble y están escasos en el mercado”.

Para Schaffrath hay que mirar el fertilizante como una oportunidad para que los productores tengan una rentabilidad tan grande con la venta de los cerdos, mediante la producción del fertilizante orgánico desde la producción de cerdos.

Por otra parte, según Schaffrath, también existe un preproyecto de transporte de balanceado, de lechones y de cerdos al frigorífico. “Para que todo esto funcione podríamos estar requiriendo el equivalente a ocho mil litros de gasoíl por día en biometano, es decir toda la cadena de transporte de la producción porcina movida a biometano”.

En Brasil, Scania ya produce camiones que se movilizan a biogás. Hay rutas que lo llaman rutas verdes, donde todo el transporte está hecho por camiones movidos a biogás. En China está muy desarrollado este sistema y la empresa JAC Motors lidera el mercado, cuenta Schaffrath, quien adelantó que están en conversaciones con la empresa, una de las pioneras en motores a biometano en China.

Uno de los propósitos de desarrollar estas nuevas líneas de negocio, adelantó Schaffrath, es utilizar estratégicamente lo que antes era un problema y monetizarlo para que finalmente la carne tenga menor precio en el mercado.

Finalmente, en relación con la producción de fertilizantes adelantó que se está conversando con dos empresas para la preparación del organomineral. “Una planta de organomineral propia, en sociedad o tercerizada”.