Marilé Fernández: Pilar de la unidad y liderazgo femenino en el campo

Miriam “Marilé” Fernández.
Miriam “Marilé” Fernández.Archivo, ABC Color

Miriam Fernández (85), conocida cariñosamente como “Marilé”, representa la esencia de la ganadería paraguaya: esa mezcla indisoluble entre el respeto a las raíces y la apertura a la modernización.

Marilé es la figura emblemática de Ganadera Alborada SA, empresa fundada en 1949 por su padre, Luis Fernández. Hoy es el testimonio viviente de cómo el rol de la mujer ha evolucionado de ser un complemento silencioso a ocupar puestos fundamentales de decisión.

Unidad como estrategia de negocios

Para Marilé, el éxito de una empresa agropecuaria no se mide solo en cabezas de ganado, sino en la solidez de su estructura familiar. “Tratar de mantener la familia y que la unidad productiva no se fracture es fundamental para que sigamos firmes”, afirma con orgullo.

Esta filosofía ha permitido que la empresa atraviese décadas de cambios, manteniendo un directorio profesional donde conviven diferentes generaciones, desde sus hermanos hasta sus hijos y sobrinos. En este engranaje, ella asume un papel vital y estratégico: el de conciliadora.

En un sector de opiniones fuertes, Marilé busca el equilibrio necesario para que la visión de negocio no se pierda entre las diferencias individuales, asegurando la continuidad generacional, como en un comienzo lo hizo su hijo Carlos Pedretti, y que actualmente hoy lideran figuras como su sobrina María del Mar Fernández y su hijo Diego Velázquez.

La clave ha sido siempre el diálogo y el esfuerzo por avanzar, sostiene. “Unos ponen el hombro, otros hablan un poco más, pero la idea es que esto siga adelante. Muchas veces uno quiere que el hijo siga el camino ganadero, pero hay quienes prefieren otras rutas. Hoy tenemos la cuarta generación trabajando en la empresa con mi nieto (Arturo Weiler)”.

Marilé Fernández: Pilar de la unidad y liderazgo femenino en el campo
Marilé Fernández: Pilar de la unidad y liderazgo femenino en el campo

La evolución del rol femenino

La mirada de Marilé sobre el pasado es reveladora. Recuerda épocas en que las mujeres carecían de voz y mando en las estancias, debiendo recurrir a los hombres para interactuar con el personal. “Mi abuela tenía que pedirle a mi abuelo que le hablara al peón. Pero con el tiempo eso cambió”, recuerda.

Hoy, el panorama es radicalmente distinto. La mujer paraguaya ha conquistado espacios en la administración y el manejo directo de la producción, ganándose el respeto a través de la capacidad y el profesionalismo.

Marilé destaca con satisfacción que las mujeres de su propia familia están todas en movimiento, especializadas y aportando activamente al crecimiento del grupo, sin descuidar su rol de madres.

Con la sabiduría que otorgan los años, su mensaje para las mujeres del campo es de empoderamiento a través del esfuerzo: “Hay que mantenerse en movimiento, con pasión, porque la mujer tiene un rol fundamental en todos los ámbitos de la producción”.

Bajo su guía, y la de sus hermanos Luis Mario y Óscar, Ganadera Alborada no solo produce carne de calidad, sino que cultiva el valor más escaso y preciado en los agronegocios: la armonía familiar como motor de rentabilidad y permanencia en el tiempo.