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Pero como dice la frase: “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”, hoy los médicos le van a visitar y quebrantar un poco en el ocio que se toma “Pinocho” para disfrutar del Rally.
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En Asunción la ministra “ambu’a” y el titular de la cartera de Economía fueron totalmente incapaces de buscar solución. Se limitan a decir que no hay plata.
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Cualquiera que está mínimamente informado sabe que la solución comienza con recortar gastos superfluos. Pero esa receta no les gusta a los políticos.
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El primero en saltar fue el caradura de “Trato Apu’a”. Ñandecó el recorte no es la solución. Obvio, no le conviene a él, a sus colegas y a su medio limón, la directora jurídica de Itaipú, Magnolia, que gana más de G. 100 millones.
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Si la dieta o salario de los legisladores y funcionarios de las binacionales era similar a la de los médicos, jamás iban a lanzarse a la arena política. Iban a tener que buscar un trabajo en serio y principalmente a producir.
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La gobernadora de Concepción, Liz Meza (ANR, cartista), perdió la magnífica oportunidad de quedarse callada. Salió a “succionarle las medias” al desastroso gobierno de “Pinocho” Peña, diciendo que los médicos no tienen por qué quejarse.
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Hace rato que esta señora ya está mejor pero no precisamente por ser médica sino por aliarse al cartismo.
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A Meza no se le conoce por su buena gestión sino porque organizó una farra de 15 años a su hija, desafiando a la pobreza que vive su departamento.
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Se generó ahora una nueva categoría de nepo en la “Corte de los Milagros”: “Nepolapa”.
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Una vergüenza la resolución de “blanqueo” que firmó un tal Samir Armele Prieto, director de Asuntos Jurídicos de la Corte, en favor de la esposa de uno de los ministros de la máxima instancia judicial.
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La agraciada es apenas bachiller y directora general de Garantías Constitucionales. Gana G. 22 millones, accedió sin concurso y dos años después de que su marido Benítez Riera sea designado ministro. De paso le pasaron “pintura blanca” también a la nuera de otro “profesor doctor” Martínez Simón.
