Disneyguay

Es inevitable intentar adivinar qué juegos juega Estados Unidos con Paraguay desde el 22 de julio pasado, cuando nombraron “significativamente corrupto” al ex presidente Horacio Cartes.

Unos 22 días después hicieron lo mismo con los colorados de la vereda de enfrente, cuando nominaron al actual vicepresidente de la República Hugo Velázquez acusándolo de ofrecer soborno por más del millón de dólares. Se siente como si fuéramos Disneyguay, un parque de diversiones con visitas que van y vienen, igual que sus actitudes y discursos. Hubo cuatro señales demasiado contradictorias como para pasarlas por alto.

PRIMERO, al día siguiente de nominar significativamente corrupto a Horacio Cartes, el agregado de justicia de la embajada estadounidense Brian Skaret fue a lo que viralizaron como un muy divertido, informal y cordialísimo desayuno con la Fiscal General del Estado, Sandra Quiñonez. El gesto no hubiera llamado la atención si no fuera que unas 24 horas antes ELLOS mismos habían declarado significativamente corrupto a un hombre que hasta hoy día no ha sido imputado –jamas- por la institución a cargo de la señora Quiñonez.

SEGUNDO, tras haber apuntado a Cartes con cinco graves acusaciones (participar en actos significativos de corrupción, obstruir una investigación internacional sobre crimen transnacional, socavar la estabilidad de las instituciones democráticas, permitir y perpetuar la participación documentada con organizaciones terroristas extranjeras y amenaza a la estabilidad regional), el embajador Marc Ostfield invitó a una recepción en su residencia a la mano derecha de Horacio (alta directiva del banco del Grupo Cartes).

TERCERO, las expectativas alrededor de Richard Nephew, coordinador global anticorrupción, pronto se aclararon. No fue poca cosa ver al senador Antonio Barrios, otra mano derecha de a quien EEUU llamó “significativamente corrupto” invitado a una de las reuniones… donde actuó de mensajero y entregó un sobre que, aparentemente, fue enviado por el mismísimo Cartes o sus abogados. Y CUARTO, después de dar un discurso donde llegó a decir que la justicia es el camino para llegar a la verdad, y de que hacía falta prevención de lavado de dinero, el propio Nephew fue a reunirse con la Fiscal General del Estado, quien justamente poco o nada ha hecho sobre informes oficiales estatales de lavado de dinero, cooperativas, casas de cambio y tabacaleras.

A veces puede costar diferenciar si alguien es amigo o enemigo, sobre todo si durante algún tiempo es significativamente amigo, luego significativamente corrupto y después significativamente cercano. Quien no los confundía pero los clasificaba fue un ex presidente estadounidense, Franklin Delano Roosevelt, a quien atribuyen una frase referente a Anastacio Somoza: “Si, es un hdp, pero es nuestro hdp”.

mabel@abc.com.py

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