El IPS no tiene hospital en el departamento de Boquerón.
El manoseo al que son sometidos insistentemente los asegurados en el departamento de Boquerón es inaceptable y más aún si hablamos de trabajadores que aportan mensualmente al deficiente ente más de 1 millón de dólares (más de G. 7.000 millones al cambio actual del dólar al guaraní), suma que aumenta con la gran ola migratoria laboral que experimenta la zona.
Las excusas del ente para no invertir en el Chaco se vuelven repetitivas y monótonas; hay terreno más que suficiente, hay mano de obra abundante y, por sobre todo, hay recursos monetarios (dado el volumen de aportes). Es difícil entender por qué falta un hospital propio y por qué se comete la injusticia de cortar el servicio a trabajadores que aportan mansamente cada mes.
Imposible Pedir Socorro, imposible morirse e imposible enfermarse debería significar la sigla IPS en Boquerón. Para la gente no existe más opción que aguantar todo de pie y firmes como soldados.
En el décimo sexto departamento pareciera estar prohibido tan siquiera reclamar lo digno, lo básico y lo esencial porque “así nomás luego siempre fue”. Por eso, fortalecer los servicios de IPS, e incluso de la salud pública, no está en la agenda de nadie.
Ya fueron muchos los gobernantes que repitieron entusiasmados el insípido discurso de “proyecto” de hospital. Algunos se arriesgaron más y prometieron mejor provisión de medicamentos e insumos, ya que los asegurados, además de aportar y estar favorecidos con la “suerte” para ser atendidos, deben comprar el 90% de las medicinas.
En el caso de internaciones es una situación similar, ya que al convalecer en hospitales privados hay insumos que el seguro cubre y otros que no, por lo que la cuenta del paciente puede llegar a montos astronómicos.
Los asegurados del departamento de Boquerón merecen más que ser tratados como ciudadanos de segunda y, por sobre todo, merecen que lo descontado despiadadamente de sus salarios retorne en atención médica, hospital nuevo e insumos y aun así, el Gobierno estaría en deuda.