Tuits de odio y racismo

El racismo, dice la RAE, es la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive. En Paraguay ya estamos acostumbrados a los exabruptos de las autoridades con dichos que se han incorporado al “léxico” colectivo para referirse a situaciones irónicas o momentos agridulces de la vida. Pero los “supuestos posteos” de una nueva ministra, han desbloqueado un nivel que raya el racismo y el discurso de odio.

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Algunos sectores afines a la línea política de la nueva ministra de la Juventud Salma Agüero atribuyen la viralización de los supuestos posteos racistas y antisemitas de ella en X (ex Twitter) a montajes para dañar su imagen. En su descargo, la nueva integrante del Ejecutivo deja dudas a ese respecto. Al parecer la referida “argucia” de recurrir al archivo de X no es del todo una estrategia de sus detractores para “dejarla mal”.

Decimos esto porque Agüero en ningún momento negó haber escrito esas supuestas frases racistas y antisemitas en su cuenta borrada. Solo dijo que no recordar el haber escrito “eso” y que “mirando la fecha” el cálculo arroja que tenía entonces 14 años, edad en la que no sabía lo que hacía.

La literatura médica nos dice que “a los 14″ una persona ya es “plenamente adulta, su capacidad de pensamiento abstracto se ha desarrollado por completo y ya es capaz de realizar proyecciones de futuro, siendo así más consciente de las consecuencias de sus actos”.

En Paraguay sorprende la cada vez más marcada costumbre de los sectores más favorecidos financieramente de tratar a quienes no están “a su altura”, de valles, negros, pigmeos y otras frases que fomentan el discurso de odio. En ese afán de autoerigirse en “arios” maltratan, ningunean y desprecian a otros seres humanos como si fueran “material de desecho” o como si la fortuna les fuera a durar toda la vida.

Pero volviendo al caso de la novel ministra representante del bono demográfico nacional, es cierto que nadie resiste a un archivo y es también totalmente válido cambiar de opinión sobre ciertos aspectos de la vida. Pero no hay que olvidar que también es válido y humano reconocer los errores y ofrecer las disculpas del caso, nada más edificante que eso.

Lo que no está bien es escudarse en la amnesia selectiva o en la argucia de simplemente borrar una cuenta para borrar las evidencias de profundas convicciones racistas y antisemitas, atribuyendo esos “deslices” pasados a la “edad del pavo”. Lo que es discurso de odio es discurso de odio a los 14, a los 24 o a los 100 años. Punto.

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