Improvisación como política

La improvisación estatal en el Alto Paraguay en obras públicas y sociales sobresale a cada momento, y el costo que deben pagar los pobladores es altísimo, pues al final son estas familias, sobre todo las más humildes, las que cargan con esta verdadera cruz de abandono y sufrimiento diario.

Tras varios meses de reclamos, se logra adjudicar a las empresas de vialidad para reparar los precarios caminos de tierra del departamento, pero sucede que no se podía firmar el contrato, debido a que no existía dinero para tal efecto. El Ministerio de Economía y Finanzas mencionaba que no había disponibilidad financiera. Pasaron cinco meses para que por fin se consigan los rubros, para que se autorice el comienzo de los trabajos.

Algo similar sucedió con la entrega de ambulancias por parte del Ministerio de Salud para esta región sanitaria del Chaco: se entregaron las unidades, pero se descubrió que no existían rubros para contratar choferes.

Hablando precisamente de salud, se da idéntica situación con lo que será el nuevo Hospital Regional de Fuerte Olimpo. La Gobernación desembolsó la suma de G. 15.500 millones en esta obra; la incertidumbre de que pueda operar de manera rápida para paliar las necesidades es la duda de los pobladores de la zona.

Sucede que, primeramente, se debe mendigar para que se pueda proceder a equipar la enorme infraestructura, y luego esperar que desde el Ministerio de Salud se logre incentivar económicamente a los médicos especialistas que deseen trabajar por estos lugares.

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Salud y vialidad, dos áreas tan sensibles para cualquier comunidad, y mucho más cuando se trata de poblaciones lejanas del Alto Paraguay, que debido a este tipo de improvisaciones, los castigados de forma directa son, por supuesto, los pobladores, que quedan atrapados, incomunicados en sus localidades al no poder utilizar los caminos o no poder llegar a los hospitales.

¿Cómo puede entenderse que se realice la licitación para reparar los caminos, se presenten las empresas de vialidad, se dé el nombre de los ganadores, pero al final resulte que no hay dinero, como si se tratase de un pequeño almacén de barrio, donde se debe devolver una mercadería porque no se tenía el monto para pagarla?

No puede ser que el Estado diga: bueno, ya le entregamos su ambulancia, ahora ustedes deben conseguir para los choferes; o lo mismo en la construcción de un hospital, que no se haya previsto con anticipación el rubro para la compra de los equipos médicos y el rubro para contratar a los profesionales.

Realmente, como dirían algunos, nos parecemos a un país bananero, cargado de improvisaciones, mientras los políticos saquean el erario público.

calmiron@abc.com.py