Asistencialismo o proselitismo

El ministro de la Secretaría de Emergencia Nacional, Arsenio Zárate, había manifestado recientemente que la función principal de la institución a su cargo es asistir a las personas en casos de emergencias, como inundaciones, sequía, temporales y hasta los temibles incendios, pero no asistencias permanentes para combatir la pobreza extrema.

Tiene razón el ministro en expresarse de esta manera, pues para combatir la pobreza de las comunidades están otras instituciones del Estado o, en su defecto, el Gobierno puede implementar acciones concretas, como facilitar puestos de trabajo que ayuden a las personas a obtener un salario digno para mejorar su calidad de vida.

Lastimosamente lo que a diario vemos que realiza la SEN es asistir con alimentos de manera permanente a comunidades enteras agobiadas por la pobreza, y no por situaciones de emergencias naturales. Esto, además, es aprovechado por políticos para hacer proselitismo partidario a costa de la ayuda obtenida con dinero público.

En el Alto Paraguay se da de manera permanente este tipo de hechos, más aún ahora que nos encontramos en plena campaña partidaria para las elecciones municipales. Así, vemos que de forma permanente los principales exponentes de la política criolla del departamento acuden junto al secretario de Estado con la excusa de solicitar kits de víveres para familias carenciadas de esta zona.

Una vez enviados estos kits alimentarios, dependiendo de quién consiguió la ayuda, ya sea el diputado José Domingo Adorno o el gobernador Arturo Méndez, se procede a la entrega de los alimentos, lógicamente acompañada de los candidatos a ocupar los cargos, ya sean departamentales o locales, como en esta ocasión, por supuesto previa foto con los beneficiarios.

Sin pudor, los políticos realizan la entrega y las poses para las fotos, como si se tratase de una ayuda personal obtenida con la compra de sus propios dineros, pero que en realidad se trata de adquisiciones realizadas con dinero público, es decir, con el aporte de cada contribuyente del país.

Esta vieja práctica, que condiciona los votos de las personas vulnerables, sobre todo de las comunidades indígenas; lejos de erradicarse, cada vez está más desarrollada por políticos oportunistas e inescrupulosos. Lógicamente, funcionarios de la SEN controlan la entrega mediante firma de planillas de cada beneficiario, pero es el político quien se luce con cada kit de alimentos, convirtiéndose el asistencialismo en puro proselitismo partidario.

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