La presión de contratistas y empleados públicos quebró la fuerza que Honor Colorado tenía en las cámaras legislativas y produjo la situación política que ahora enfrenta Santiago Peña: Una coalición formidable en contra de la disciplina fiscal.
Esto nos lleva, como sociedad, a tener que elegir, en los procesos electorales en marcha, las municipales de este año y las generales de 2028, entre dos modelos de país y Honor Colorado (HC), por estar en este momento con la administración la cosa pública, a definirse sobre cuál de ambos prefiere.
Los contratistas y empleados públicos tienen, por lo manifestado en el Congreso, el apoyo de la oposición y de una buena parte del propio partido Colorado, del que HC es parte, para ir a un modelo que denomino “kirchnerismo”.
El kirchnerismo, por los expresidentes argentinos Néstor y Cristina Kirchner, consiste en cargar sobre los contribuyentes el peso financiero de un enorme programa de subsidios y obras y empleo públicos con el que ambos líderes pretendieron impulsar el desarrollo de su país.
Los Kirchner fidelizaron así a una base electoral sustantiva, que les permitió mantenerse en el poder casi ininterrumpidamente poco más de veinte años.
El costo fue que la carga tributaria desalentó la inversión, ralentizó el crecimiento de la economía y generó una deriva autoritaria justificada por la necesidad política de defender los subsidios, la base electoral, con el resultado de haber conducido a la Argentina a la ruina social.
La poderosa coalición formada aquí en nuestro país ahora tiene, aunque se nieguen a confesarlo, ese programa, y el resultado será el mismo: Uno más uno siempre dará dos y el que diga que puede dar tres es un estafador y nada más.
La única fuerza política paraguaya que tímidamente ha enfrentado al modelo kirchnerista es HC, aunque dentro de HC hay partidarios asumidos de eso, como lo dejó muy en claro el senador Silvio Beto Ovelar.
En el frustrado intento de reforma jubilatoria, ellos ganaron, y eso es lo que obliga a HC a definirse. El peligro está en que se decante por Beto y nos ponga ante tener que elegir entre Beto y la coalición mencionada, dos versiones de la misma cosa, condenándonos al atraso y la pobreza.
Pero HC puede elegir erigirse en la contención del kirchnerismo. No le será fácil ni cómodo, porque elegir el camino correcto le obligará a despedir a los parásitos que medran en el Estado.
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