Miserables

Es la palabra que más se aproxima para describir el nulo accionar de las autoridades nacionales, que nada hicieron para evitar el tempranero aislamiento de los pobladores del Alto Paraguay, comenzando por el propio presidente de la República, Santiago Peña, y su ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, principales responsables por no priorizar trabajos serios y responsables en la reparación de los caminos.

Y, por supuesto, las autoridades del departamento, como el propio gobernador, los intendentes de los diferentes distritos —que, por cierto, son todos colorados—, los concejales departamentales y municipales, quienes deberían ser los primeros en levantar la voz ante esta desidia del Gobierno central, pero solo se promocionan y alardean en sus redes sociales.

Realmente se debe ser “miserable” para adjudicar los trabajos de arreglo de caminos a una empresa que carece de maquinaria, con lo que se denotan posibles negociados en estos montos millonarios, a costa del sufrimiento de pobladores humildes, que dependen del uso del camino para llegar a los hospitales o adquirir productos alimenticios.

El aislamiento que se da en el Alto Paraguay de manera permanente no es culpa de la naturaleza, como lo pretenden hacer creer las autoridades; es a consecuencia de la tremenda corrupción en el uso del dinero público, que no se utiliza de forma correcta y honesta para reparar como se debe los caminos.

Desde enero, en que por fin comenzaron las reparaciones, y hasta la fecha, no se pudo colocar ni un centímetro de tubos para el funcionamiento de los sistemas de desagüe; no se realizaron los levantes de terraplén ni las cuneteadas en varias zonas consideradas críticas, debido a la acción miserable de las autoridades, que anteponen sus intereses personales antes que la propia necesidad del pueblo que los eligió para gobernar.

El teatro de operaciones de esta maquinaria de corrupción estatal de nuevo está en plena marcha; ahora los gobernantes locales buscarán conseguir ayuda alimentaria desde la Secretaría de Emergencia Nacional para luego exhibirse en las fotos entregando a las familias, sobre todo aprovechando este periodo electoral.

La miserabilidad de las autoridades no tiene nombre. Para el altoparaguayense, el tener caminos seguros no es un simple deseo o capricho, sino una cuestión de vida o muerte, pues de esto depende hacer llegar a tiempo a los enfermos hacia hospitales de otras regiones, atendiendo la precariedad sanitaria de esta región.

calmiron@abc.com.py