Pero este feriado, para celebrar la Constitución, no puede tapar el paulatino desmantelamiento de la institucionalidad. Una vez más se genera una paradoja paraguaya: decretamos un día libre para celebrar una Carta Magna que, en la práctica, el poder de turno la pisotea.
Se cumplen exactamente 34 años de aquel hito de 1992. Una coincidencia matemática casi poética y macabra porque es la Constitución luego de la dictadura de Alfredo Stroessner, que duró justamente unos 34 años y medio. De esta manera, se rompieron, con un papel, “las cadenas” del stronismo, pero hoy, tres décadas después, muchos políticos siguen viviendo en esa dictadura, en un comportamiento autoritario, corrupto y prebendario.
Es decir, en plena democracia, esa tiranía hoy sigue vigente, pero dentro camionetas blindadas, rodeado de guardaespaldas y opera desde algún partido político, el Congreso y los demás poderes.
La mayor amenaza para nuestra Constitución es el copamiento salvaje de los poderes del Estado y un Poder Judicial servil y sumido a los intereses del cartismo. Lastimosamente, la justicia paraguaya no es ciega, mira el pañuelo colorado y actúa como garrote político.
Los ejemplos de este salvataje sobran, como la expulsión exprés de Kattya González, donde una “mayoría” pisoteó su propio reglamento para liquidar a una voz disidente, un atropello que la Corte Suprema terminó de blanquear hace unos días. O el “blindaje” a los senadores imputados Erico Galeano y Hernán Rivas, a quienes en 2024 les “devolvieron” los fueros en un acto de magia jurídica que violó la independencia judicial. Finalmente, estos senadores ya no estan en el Congreso porque fue imposible tapar sus vínculos corruptos.
Desafortunadamente, la decadencia política, la narcopolítica y la corrupción pululan en un escenario donde se evalúa sin ética. Finalmente, en este escenario, reconstruir un Paraguay justo es tarea de todos, pero la ciudadanía necesita ejercer un control sin tolerancia.
Al final, este feriado largo es un espejismo peligroso. Mientras el pueblo descansa el lunes, en el quincho no se toman vacaciones. Cuidemos la Constitución; de lo contrario, llegará el día en que no nos quedará más democracia que celebrar, sino un feriado para llorar su funeral.
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