Tres años de mentiras

Al cumplirse el tercer año de mandato del presidente Santiago Peña, el Alto Paraguay sigue en el mismo, o tal vez peor aún, estado de abandono de parte del Estado. Los pobladores continúan en una total orfandad a tal punto que el Instituto Nacional de Estadística ubica a esta región chaqueña como el departamento más pobre del país.

Esto demuestra el nulo accionar de las autoridades nacionales para paliar las numerosas necesidades sociales con las que a diario deben lidiar las familias que viven en estas lejanas poblaciones del Chaco, como ser las deficiencias en el área de la salud y el problema de los precarios caminos, que dejan aislados por meses a los pobladores apenas se producen algunas lluvias.

Si bien el Gobierno se jacta del desarrollo que podría darse con el nuevo corredor Bioceánico, compuesto por el nuevo puente internacional que une a nuestro país con el Brasil por el Chaco y la ruta de todo tiempo que se une a esta larga travesía, permitiendo conectar los océanos Pacífico y Atlántico, sin embargo, son obras de gobiernos anteriores, por lo que Peña solo se limita a culminar los trabajos ya licitados y con fondos propios.

El Primer Mandatario lo único que hizo fue encargarse de fabricar mentiras tras mentiras, asegurando que asfaltaría los caminos de la zona. Sin embargo, en estos tres años de mandato no logró colocar ni siquiera un centímetro de asfalto en la zona, condenando a las personas a vivir en continuo aislamiento.

El gobierno del presidente Peña tampoco pudo, a través de su ministra de Salud, Teresa Barán, contratar a un médico anestesista para el Hospital Regional de Fuerte Olimpo, razón por la cual, desde hace dos años, no se realiza ningún tipo de cirugía en este nosocomio, por más mínima que sea.

Ensayan argumentos poco creíbles de que ningún profesional quiere venir a trabajar en estos lejanos lugares y, por supuesto, con el salario miserable que ofrecen, nadie se animará. Tampoco buscan la forma de incentivar económicamente la venida de estos profesionales.

Lo único que reciben las familias del Alto Paraguay de parte de este Gobierno son migajas, de ayuda que se reparten durante los días de aislamiento, como los kits de alimentos, o la donación de algunas ambulancias y patrulleras. Después, absolutamente nada.

El altoparaguayense no tiene nada que festejar en estos tres años de mandato del presidente Santiago Peña, pues la situación de abandono de parte de las autoridades es cada vez mucho peor.

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