Solo promesas

Un año y medio después de comprometerse a modernizar el Hospital Regional de Caacupé, el presidente Santiago Peña volvió a anunciar una inversión de G. 27.000 millones. En tanto, el establecimiento sanitario sigue esperando una transformación urgente, mientras pacientes y trabajadores necesitan una atención digna.

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El nuevo anuncio fue realizado el 16 de octubre, durante una jornada de Gobierno en Cordillera, en el salón auditorio de la Gobernación. Peña estuvo acompañado por el vicepresidente Pedro Alliana, el ministro de Salud Pública, Isaías Fretes; el gobernador Denis Lichi y el diputado nacional Hugo Meza, entre otras autoridades.

El proyecto contempla mejoras en el bloque pediátrico, una unidad de terapia intensiva para adultos y la intervención de las áreas de urgencias, quirófanos y salas de parto. También incluye un bloque ambulatorio, laboratorio, un centro para la mujer y un albergue para familiares de pacientes.

La pregunta es inevitable: ¿por qué, después de tanto tiempo, el Gobierno sigue anunciando lo que todavía no concretó? La modernización del hospital no es una necesidad nueva ni un proyecto que acaba de surgir. Se trata de un compromiso asumido, cuyo cumplimiento sigue pendiente.

Las autoridades informaron que la licitación ya fue publicada y que las obras podrían comenzar aproximadamente un mes después del anuncio. Pero una licitación no es una obra terminada, y los G. 27.000 millones mencionados no representan una mejora real mientras no se traduzcan en infraestructura adecuada y servicios que respondan a las necesidades de la población.

Resulta preocupante que un hospital de referencia para Caacupé y otros distritos de Cordillera continúe aguardando respuestas concretas. La salud pública no puede depender de anuncios que se repiten cada vez que las autoridades realizan una visita oficial. Los pacientes necesitan atención en condiciones dignas, no discursos que renueven expectativas sin resolver los problemas de fondo.

Peña y las autoridades sanitarias deben explicar por qué se demoró la concreción del compromiso anterior y presentar plazos claros para la ejecución de las obras. La ciudadanía tiene derecho a conocer cuándo comenzarán los trabajos, cuánto durarán y qué mecanismos garantizarán que la inversión se ejecute de manera transparente.

Caacupé no necesita otra promesa millonaria, sino hechos concretos. Después de más de un año y medio, el Gobierno ya no puede conformarse con anunciar lo que pretende hacer. Debe demostrar que esta vez cumplirá y que la modernización del hospital dejará de ser una promesa pendiente para convertirse en una realidad.

faustina.aguero@abc.com.py