En marzo de 2022 cayó detenido Alexis Vidal González Zárate, alias Pelado, junto con su pareja Irma Vergara, quienes afrontan juicio actualmente por el caso A Ultranza como supuestos colaboradores para el lavado de activos del narcotráfico obtenidos supuestamente por Sebastián Marset; igualmente, está procesado en el caso denominado Nexus II.
Desde que fue capturado, hace cuatro años, Alexis González Zárate se encuentra en prisión. Primero estuvo en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú y luego pasó a la Penitenciaría de Emboscada Antigua. Su situación no evitó que pueda erigirse como líder y dirigir un esquema criminal.
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La operatividad de Alexis González, desde su reclusión, se constató a través de investigaciones, llevadas a cabo entre los años 2022 y 2025, mediante la interceptación de comunicaciones telefónicas.
Además de ser investigado en A Ultranza Py y en Nexus II, Alexis González también figura en una tercera causa, en la que no fue imputado, pero sí fueron acusadas otras tres personas el pasado 17 de febrero de 2026, por la entonces fiscala Elva Cáceres, quienes habrían seguido sus órdenes para liberar una narcoaivoneta.

Alexis González habría ordenado pago a policías para liberar narcoavioneta
El 22 de agosto de 2025 aterrizó un avión Cessna 206 Stationari, con matrícula boliviana CP-3251, en una pista clandestina de la compañía Kururuó de San Estanislao, departamento de San Pedro. La nave introdujo cocaína de Bolivia a Paraguay. Del mismo lugar despegó otra aeronave, aparentemente con la carga ilícita.
Según la investigación del caso, la segunda aeronave, cuyas características se desconocen, habría despegado luego de las negociaciones dadas entre la organización criminal y personal policial que llegó al lugar. Los investigadores tienen elementos que señalan que para ello hubo un pago de US$ 200.000 a los policías para liberar la narcoavioneta.

Esos mismos elementos refieren además que la avioneta boliviana fue abandonada por un desperfecto. Al enterarse de ello, Alexis González Zárate instruyó a Juan Fernando Cañete para que se movilice desde Ciudad del Este hasta la pista, llevando consigo un mecánico de aviación, un electricista y baterías nuevas, para dejar operativa nuevamente la aeronave.
Todo ello, luego de que a través de otro colaborador del grupo se haya desembolsado la suma de US$ 200.000 “para que personal policial dé luz verde para que la aeronave sea recuperada”, según se menciona en la investigación.
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Policía alertó sobre presencia de narcoavión
Como resultado de las tareas de investigación, el 22 de agosto de 2025, el comisario MGAP Wilson Velázquez, jefe de gabinete de Antinarcóticos de la Policía Nacional, sugirió por nota al Ministerio Público requerir en carácter urgente un mandamiento de allanamiento, ante la presencia de una aeronave extranjera que fue abandonada en el sitio.
Dicho avión bajó al suelo paraguayo a las 11:10 de ese día, aparentemente con carga de cocaína proveniente de Bolivia, y fue descargada en Paraguay, para luego ser cargada a otra aeronave, que despegó luego de que se haya pagado la suma de US$ 200.000 a policías, según la investigación.
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Luego, a las 19:00 del mismo día, fueron interceptados en un camino vecinal, ubicado en la zona, el piloto Luis Darío Barreto y Edward Vaca Hurtado, este último un jugador de nacionalidad boliviana que además fungió de copiloto. Ambos citados fueron acusados por narcotráfico y asociación criminal.
Ya a la noche también fueron detenidos Librado Díaz Cañete, un guía baqueano, y el mecánico Juan Fernando Cañete. El primero acudió en ayuda del segundo, bajo instrucciones de Hernán Sosa Benítez, alias Akãperõ Kururu, ya que prestaba servicios para él.
Por su parte, Hernán Sosa era considerado por los investigadores como “articulador territorial”, atendiendo además que es hermano de crianza de Luis Darío Barreto.
Cabe resaltar que la ayuda de Librado Díaz a Juan Cañete consistió en trasladarlo en moto hasta donde estaba la aeronave abandonada. Mientras ocurría esto, Juan Cañete dejó esperando en una camioneta Toyota Fortuner con placa AARU 425 a un electricista y un mecánico de aviación, quienes huyeron al momento de la intervención.
En tanto que Juan Fernando Cañete es la persona que habría acompañado a Sebastián Marset y otra persona más el 25 de noviembre de 2020 como pasajero en el avión con matrícula ZP-BHQ, perteneciente entonces al senador Erico Galeano, hoy condenado.
Pericias revelaron esquema narcotráfico y armatráfico
Luego del procedimiento en el que fueron detenidos los ahora acusados Luis Darío Barreto, Edward Vaca Hurtado y Juan Fernando Cañete, del teléfono de este último se extrajeron las conversaciones. Así, se constató que el mismo conversaba frecuentemente con Alexis Vidal González Zárate, a quien tenía registrado como “El Vencedor”.
En esos mismos chats se observa cómo Alexis González instruyó por celular, desde Emboscada, a Juan Cañete, para conseguir al mecánico y electricista para recuperar la aeronave en Santaní, además del pago de dinero a los policías para la liberación del otro avión.
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Entre las instrucciones de Alexis González estaba la comunicación con un mecánico que debía realizar Juan Cañete; ese número está registrado a nombre de Francisco Rivarola Jara, condenado a 4 años de prisión por narcotráfico en 2022.
La particularidad en relación con Francisco Rivarola Jara es que cayó preso en 2014, junto con el narcopiloto argentino José Feliciano Martínez y el capo narcotraficante Bernardo Quiñónez Portillo, considerado jefe de la estructura en la que operaba Juan Domingo Viveros Cartes, a su vez vinculado con el uruguayo Sebastián Marset, a través de una carga de 450 kilos de cocaína que transportó en 2012, según registros del caso A Ultranza.
Esas conversaciones entre Alexis Vidal González y Juan Fernando Cañete, además de revelar el esquema logístico para el narcotráfico, también demuestra un negocio paralelo referente al tráfico de armas de fuego, según expone la investigación.
Alexis González conectó a referente territorial y colaboradores
Otro dato importante que se señala en la pesquisa es que el acusado Luis Darío Barreto utilizó un número telefónico registrado a nombre de su concubina. Dicho número estuvo activo entre el 19 de junio de 2023 y el 23 de agosto de 2025, es decir, hasta 24 horas después del procedimiento en Santaní, cuando se dio de baja.
El escrito investigativo señala que a través de ese mismo número celular, Luis Darío Barreto “participó de las comunicaciones y negociaciones críticas para el pago de US$ 200.000”, monto que fue “transaccionado con el objetivo de asegurar la logística y liberación de la otra aeronave”, además del piloto boliviano Edward Vaca Hurtado.
A ello se suma que Alexis Vidal González envió el número de Hernán Sosa Benítez a Juan Fernando Cañete, para que este último se contacte con el primero y así se pueda contar con la ayuda de su trabajador Librado Díaz para que lo guíe por la zona hasta la pista donde quedó averiada la narcoavioneta boliviana.
Todo lo relacionado al narcotráfico quedó evidenciado tras el microaspirado realizado a la aeronave boliviana Cessna 206 con matrícula CP-3251 y a la camioneta Toyota Fortuner, con placa AARU 425, donde se encontraron restos de cocaína y cafeína.
