Durante los meses de junio, julio, agosto, septiembre y octubre, los acusados en el caso Belia, Rubén Darío González Cantaluppi y Wilfrido Raúl Caballero Vega, supuestos colaboradores del esquema de lavado de dinero del narcotráfico para Miguel Ángel Servín Palacios, alias Miguel Celular, afrontaron audiencia preliminar.
Tras concluir dicha diligencia, la jueza Penal de Garantías Especializada en Crimen Organizado, Rosarito Montanía, resolvió que la causa relacionada a ellos se discuta en la instancia de juicio oral y público. Durante la diligencia, la fiscala María Irene Álvarez ratificó la acusación fiscal.
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Es preciso detallar que Rubén Darío González, al momento de constituirse como presunto colaborador de Miguel Celular, fungía como gerente de la sucursal “Panorama Cambios SA”, ubicada en Asunción; en tanto que, Wilfrido Raúl Caballero Vega se desempeñaba como guardia de seguridad.

En el marco de la investigación denominada Belia (inspirada en el demonio Belial), enfocada netamente en el lavado de activos del narcotráfico, González Cantaluppi y Caballero Vega fueron imputados el 23 de septiembre del 2022 por el fiscal Ysaac Ferreira, quien luego los acusó el 20 de julio de 2023. El caso en el que se indagó la actividad de tráfico de drogas se denominó “Swiffer” que permitió la incautación de 2.906 kilos de cocaína.
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A Rubén Darío González Cantaluppi se le atribuye la supuesta comisión de los hechos punibles de asociación criminal (art 42) y lavado de activos (art. 44) por la Ley N° 1.340/88, así como lavado de activos (art. 196) por el Código Penal; por su parte, a Wilfrido Raúl Caballero Vega se le sindica la presunta comisión de asociación criminal (art. 42) y el lavado de activos (art. 196).
Miguel Celular también afrontará juicio oral
Como derivación del caso Swiffer surgió el caso denominado Belia, en el cual se investigaron los bienes de Miguel Ángel Servín Palacios, alias Miguel Celular, capturado en 2021. Igualmente se indagó a varias personas de su círculo como supuestos colaboradores del esquema de lavado de activos provenientes del narcotráfico.
Es así que, el 13 de octubre de 2022 el fiscal Juan Manuel Ledesma Peralta presentó acusación contra Miguel “Celular” Servín, por los hechos de asociación criminal (art. 42) y lavado de activos provenientes del narcotráfico (art. 44) por la Ley N° 1.340/88, y también por lavado de activos (art. 196) y asociación criminal (art. 296) del Código Penal.
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Junto con él también fueron acusados su esposa Liz Katherine Lailla Villaba (50), Bruna Regina Martins Morais (33), nueva pareja de Miguel Celular; el supuesto testaferro de Servín, Hugo Antonio Meza Huespe (41), alias HM, y su pareja Maria Silvia Lezcano Monges (42); el hombre de confianza de Miguel Celular, Elvio María Vega Chaparro (34), alias Koki, y Francis Marcelo Rojas Benítez (45), alias Yankee, custodio y secretario de Servín.

La causa quedó posteriormente a cargo del fiscal Luis Amado Said Frágueda a quien coadyuva la fiscala María Irene Álvarez, quien de hecho estuvo en el juicio en el cual fue condenado por narcotráfico Miguel Celular. Ambos representaron al Ministerio Público en la audiencia preliminar que, pudo llevarse a cabo recién 4 años después de presentarse la acusación.
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Dicha diligencia estuvo dirigida por la jueza Penal de Garantías Especializada en Crimen Organizado Rosarito Montanía, quien inició la misma en febrero y culminó en julio de 2026, cuando por Auto Interlocutorio (AI) N° 144 resolvió elevar a la etapa de juicio oral y público la presente causa conocida como Belia.
Actividad de Miguel Celular se vio apoyada por acusados
De acuerdo con los datos que obtuvo la Fiscalía, aparentemente Miguel Ángel Servín Palacios, alias Miguel Celular, ya se estaría dedicando a la actividad del tráfico internacional de estupefaciente desde el año 2001, teniendo en cuenta que fue detenido en Uruguay en ese tiempo con cargas de estupefacientes y condenado por ello en 2019 en ese país.
Miguel Servín, entre los años 2004 y 2007, supuestamente se dedicó a la venta de celulares y activaciones de chips de telefonía. Sin embargo, pudo constituir con su esposa Liz Katherine Lailla Villalba la empresa “Lizmi SA”, aportando un total de G. 2.000 millones como capital.
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La firma supuestamente proporcionaba combustible de aviación al Aeropuerto de Pedro Juan Caballero, donde precisamente en un hangar se incautaron en 2017 un total de 22 aeronaves, dos de ellas presuntamente ligadas a Miguel Celular.
Este último hecho dio pie a la apertura de las investigaciones “Swiffer” para indagar la organización narcotraficante de Miguel Celular; “Texas” y “Belia”, todas en principio enfocadas al narcotráfico, pero luego Belia absorbió el caso Texas y se redirigió al lavado de dinero proveniente del narcotráfico.
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En ese contexto es que entra en escena Rubén Darío González Cantaluppi, quien en un primer momento -prevaleciéndose de su calidad de gerente de la sucursal de Panorama Cambios SA- tuvo a su cargo la tarea de administrar grandes sumas de dinero provenientes de esas actividades ilícitas a través de una plataforma paralela, según expone un fragmento de la acusación fiscal en el AI N° 214.
González Cantaluppi llevaba “un registro y planillas dentro del sistema financiero formal disimulando de esta forma la procedencia del capital que él recibía de Miguel Ángel Servín Palacios, e insertarlos a través de esas operaciones financieras realizadas por la firma Panorama Cambios y lograr el blanqueo de esos capitales ingresados de manera ilícita”, afirma la acusación.
Acusado siguió operando pese a no ser ya gerente de casa de cambios
Para la Fiscalía, mediante datos obtenidos de las extracciones de datos llevadas a cabo de la computadora y celulares de Rubén González Cantaluppi, se pudo constatar su vinculación con las actividades de Miguel Celular, pues se halló un recibo de dinero, según la pesquisa, ligado a Miguel Celular, a quien González Cantaluppi identificaba como cliente “Bola 8”.
Entre los registros encontrados de González Cantaluppi, había documentos de posición de cuentas del día, en los cuales consignaba “caja actual US$ 1.260.902,62” que administraba él y entre las operaciones del 25 de agosto del 2021, la recepción física hecha del secretario de Miguel Celular, Elvio María Vega Chaparro, por la suma de US$ 103.900 consignados a “Bola 8”.

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Sin embargo, luego de la renuncia de Rubén Darío González Cantaluppi, como gerente de Panorama Cambios SA, el mismo formó una oficina donde mantenía comunicación y actividades monetarias con los empleados de la casa de cambios, con relación estricta a las cuentas u operaciones paralelas al margen de la ley que mantuvo durante su gerencia.
La Fiscalía afirma que a partir de 2020, cuando aún colaboraba activamente con la organización de Miguel Servín, Rubén Darío González Cantaluppi realizó depósitos y compró vehículos, en coincidencia con las ganancias del narcotráfico.
Así las cosas, se detectaron depósitos por G. 237.566.876, la compra de una camioneta Kia Sportage blanca del año 2020, por US$ 36.490 abonados al contado (según informe del grupo Garden Automotores) y de una camioneta de la marca Toyota HiluFx DC del año 2022, plata, con chapa AAKL907.
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Esos bienes, González Cantaluppi los habría adquirido como resultado de las operaciones realizadas al servicio de Miguel Celular, producto de esa actividad económica ilícita que derivaba de convertir, ocultar y disimular el dinero proveído por Celular o “Bola 8”, contenido en la planilla documentada en su computadora, refiere la acusación fiscal.
Otro acusado se encargaba de traslados de dinero
Por su parte, el coacusado Wilfrido Raúl Caballero Vega se desempeñaba como personal de confianza de Rubén González Cantaluppi y, además, tenía relacionamiento directo con otros empleados de Panorama Cambios SA, de quienes igualmente recibía instrucciones para el traslado de sumas de dinero, desde el local y, también, en las operaciones hechas al margen de la ley.
A ello se suma, que mediante la investigación se interceptó una comunicación entre la esposa de Miguel Celular, Liz Lailla, y Wilfrido Caballer, quien en dicha oportunidad le indica a la misma que iría junto a Miguel Servín.
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En otra conversación de Wilfrido Caballero, pero esta vez con Rubén Darío González Cantaluppi, registrada el 5 de julio de 2021, el último le instruye al primero para que vaya junto a un tal “Jacin” y que retire US$ 30.300, más US$ 20.000, más G. 16.000.000, sumas de dinero que eran movidas al margen de la ley y para lo que utilizaban la Casa de Cambios Panorama.
