Santiago Peña respalda la “revitalización” de la Doctrina Monroe: lo que dijo a Bloomberg News

Santiago Peña respalda una renovada Doctrina Monroe, destacando el creciente involucramiento de EE.UU. en América Latina como una “oportunidad” clave para fortalecer alianzas, desafiando viejos mitos sobre imperialismo en un escenario geopolítico en transformación. Estos puntos resaltó en una entrevista para un medio de Nueva York.

En una reciente entrevista con Kailey Leinz de Bloomberg News, el presidente Santiago Peña manifestó su firme apoyo al enfoque de la administración estadounidense respecto a América Latina, destacando una visión renovada de la histórica Doctrina Monroe.

Durante la entrevista, Peña analizó el papel de la actual gestión de los Estados Unidos en la región, y la calificó como la “más involucrada en Latinoamérica que hemos visto en décadas”. Consultado sobre si este intervencionismo o presencia activa es algo necesariamente positivo, no dudó: “Creo que es genial; lo apoyo totalmente. Creo que es algo que hemos estado buscando durante mucho tiempo”, afirmó.

También subrayó que, aunque Paraguay mantiene relaciones históricas con EE.UU. independientemente del partido político en la Casa Blanca, existe una afinidad con el ala republicana: “La realidad es que siempre tenemos una relación más estrecha con un gobierno republicano que con uno demócrata”.

La “Nueva Estrategia” y la Doctrina Monroe

Uno de los puntos más llamativos de la entrevista fue la validación de Peña a la mención de la Doctrina Monroe dentro de la estrategia de seguridad nacional de Washington. El mandatario desestimó los temores históricos de imperialismo y sostuvo que el contexto actual es de alianza y no de subordinación.

Igualmente, expresó: “Cuando salió la nueva estrategia de seguridad nacional y empezaron a hablar de revitalizar la Doctrina Monroe, creo que fue una buena idea. No es que vayamos a ser los mismos países que hace 200 años. Somos completamente diferentes (...) No es que Estados Unidos vaya a colonizar los países del hemisferio occidental”.

¿Qué es la Doctrina Monroe y qué implica hoy?

Surgida en 1823 bajo la presidencia de James Monroe, la doctrina establecía que cualquier intervención de potencias europeas en el continente sería vista como un acto de agresión contra EE.UU. En su momento, fue un escudo contra el colonialismo residual, pero su interpretación evolucionó drásticamente.

A principios del siglo XIX, las colonias hispanoamericanas estaban logrando su independencia. Al mismo tiempo, las potencias monárquicas de Europa (la Santa Alianza) evaluaban intervenir para recuperar esos territorios. Además, Rusia mostraba intereses expansivos en la costa noroeste del Pacífico (Alaska y Oregón).

Los tres puntos fundamentales:

  1. No colonización: el continente americano no debía ser objeto de futuras colonizaciones por potencias europeas.
  2. No intervención: EE.UU. no intervendría en los asuntos internos de las naciones europeas ni en sus colonias existentes.
  3. Dos esferas: el mundo se dividía en dos sistemas políticos distintos: las democracias/repúblicas en América y las monarquías en Europa. Cualquier intento europeo de extender su sistema a América se consideraría una amenaza a la paz de EE.UU.

Pros de la doctrina

Para las nacientes repúblicas americanas, la doctrina tuvo inicialmente matices positivos, aunque su efectividad real dependía más del poder naval británico (que también se oponía a la Santa Alianza) que del ejército estadounidense.

  • Protección de la independencia: actuó como un “escudo” retórico que disuadió a las potencias europeas de intentar reconquistas masivas.
  • Fomento del Republicanismo: al separar los sistemas políticos, ayudó a consolidar la idea de que América era un territorio para la democracia, alejándola del absolutismo europeo.
  • Estabilidad Regional: en sus primeras décadas, permitió que los nuevos países se organizaran sin la amenaza constante de flotas europeas en sus costas.

Contras y críticas

Con el tiempo, la doctrina evolucionó de ser un mecanismo de “defensa” a una herramienta de dominio regional.

  • Justificación de la intervención: a finales del siglo XIX y principios del XX, se le añadió el Corolario Roosevelt (1904). Este establecía que si un país latinoamericano tenía problemas internos o deudas, EE.UU. tenía el “poder de policía” para intervenir.
  • Pérdida de soberanía: fue utilizada para justificar intervenciones militares en el Caribe y Centroamérica (las “Guerras del Banano”), la separación de Panamá de Colombia y otras acciones que vulneraron la autonomía de los países del sur.
  • Ambigüedad del término “americanos”: mientras que originalmente se interpretaba como “habitantes del continente americano”, en la práctica se tradujo como “América para los estadounidenses“.
  • Asimetría de poder: creó una relación de dependencia y tutela que muchos historiadores y periodistas consideran el origen del sentimiento antiestadounidense en la región.