El legislador opositor respondió a las críticas que están surgiendo a partir del proyecto de ley planteado recientemente en el ámbito legislativo, que tiene como objetivo reducir los precios de la carne.
Apuntó contra la idea instalada de que cualquier intervención estatal destruye el mercado. “En Paraguay hay una idea instalada de que ‘si regulás precios, destruís el mercado’”, afirmó, y agregó que ese planteamiento “suena a manual de economía de primer semestre de una universidad de garaje… aplicado a un mercado que no existe”, dijo.
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El mercado de la carne y unos pocos actores
Filizzola sostuvo que el mercado de la carne en Paraguay no es competitivo y explicó que “pocos frigoríficos concentran la faena”, detallando que cerca del 85% está en manos de cinco actores. En ese contexto, describió que existe “oligopsonio al comprar y oligopolio al vender”, lo que implica un doble poder de mercado.
“El precio no lo fija ‘el mercado’, lo fijan pocos actores”, remarcó. En ese sentido, hizo énfasis en que la alta concentración distorsiona cualquier lógica de libre competencia.
También explicó cómo funciona la dinámica de precios en el país: “Sube el precio internacional, se exporta más, queda menos en el mercado local y sube el precio interno”, resumió. Como consecuencia, afirmó que “el consumidor paraguayo paga… como si viviera en Tokio”.

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Ejemplos de modelos internacionales
Para explicar su postura, el senador habló de experiencias internacionales respecto al mercado de la carne. Sobre Europa, indicó que “hay acuerdos con supermercados, control de márgenes y más importaciones para aumentar la competencia”, lo que genera “presión a la baja en precios”.
Sin embargo, aclaró que no se trata de un modelo ingenuo: “Si las importaciones afectan el mercado, activan salvaguardias, limitan volúmenes e intervienen. No es ideología. Es gestión de mercado”, enfatizó.
En cuanto a Estados Unidos (país aliado del presidente Santiago Peña), explicó que “no fijan precios, pero hacen algo más interesante: investigan costos, analizan márgenes y exponen abusos”. Según dijo, esto provoca que “las empresas bajen precios… sin que nadie las obligue formalmente”.
“O sea, EE. UU. regula sin llamarlo regulación. Europa regula negociando. Y nosotros seguimos discutiendo si regular es ‘comunismo’”, cuestionó.

El proyecto en debate
Filizzola defendió el proyecto impulsado por el diputado Ever Villalba y aclaró que “no fija precios arbitrarios, sino que limita márgenes en productos específicos”. En ese sentido, subrayó que “eso no es control soviético; es regulación de rentabilidad en mercados concentrados”.
Para graficar la diferencia, utilizó una comparación: “Confundir eso con ‘control total de precios’ es como confundir una cirugía con una amputación. Ambas usan bisturí. Solo una es razonable”.
El senador insistió en que el debate debe centrarse en la calidad de la regulación y no en su existencia: “Una regulación mal diseñada deriva en problemas, pero una regulación bien diseñada baja precios sin destruir producción”.
Consumidores, desigualdad y el costo de no intervenir
El legislador también habló del impacto social del precio de la carne. “Hoy el consumidor paraguayo paga precios internacionales, pero no recibe beneficios del mercado internacional”, criticó, calificando la situación como un “curioso concepto de libre mercado”.
En ese contexto, advirtió sobre las consecuencias de no intervenir es la desigualdad social. “La alternativa es inflación en alimentos, menor acceso y más desigualdad. No hacer nada también es una política, pero no para el ciudadano”, sostuvo en su cuenta de X.
Por todo ello, Filizzola cuestionó el argumento de que regular destruirá la industria. “Afirmar que ‘regular precios funde la industria’ no es evidencia ni prueba de nada. Es una consigna ideológica refutada por los hechos”, sostuvo.
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Alimentación y tradiciones en riesgo
Finalmente, el senador recordó que el derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental y que incluso está vinculado a las tradiciones. “Hablamos de costumbres y tradiciones familiares, como el asado del domingo que históricamente reúne a las familias paraguayas", puntualizó.
Sin embargo, advirtió que “hoy esa tradición se ha vuelto inaccesible para mucha gente”. Finalmente, manifestó que el debate no debe estar en si regular o no sino en si “vamos a seguir ignorando cómo funciona realmente este mercado”.
