La Cámara de Diputados, presidida por Raúl Latorre (ANR, HC), resolvió en su último punto del orden del día de su sesión ordinaria postergar por una semana el proyecto “Que denomina con el nombre de Esteban Samaniego Alemán a la ruta que une las ciudades de Caapucú y Quyquyhó”.
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La postergación fue un pedido del propio proyectista, el diputado Esteban Samaniego (ANR, HC) quien busca que el citado tramo lleve el nombre de su progenitor, el exsenador 1999-2003 Esteban Samaniego Alemán, asesinado en 2006.
Este llegó a la Cámara Alta en 1999 siendo suplente de la ANR tras el arresto de varios parlamentarios oviedistas procesados luego del “Marzo paraguayo”. El proyectista dijo hoy que pedía la postergación ante la necesidad de contar con los dictámenes correspondientes.
Dicho proyecto, llamativamente, se incluyó en el orden del día de la sesión ordinaria.

Pese al conflicto de intereses, el único proyectista es el polémico diputado Samaniego, que registra un total de cuatro pedidos de desafuero cajoneados en Cámara Baja, el más antiguo de ellos data de 2019.
El padre del legislador había sido asesinado el 8 de noviembre de 2006 en un ataque a tiros en su estancia por trasfondos políticos, según determinó un Tribunal en el juicio en el que fue condenado el atacante Héctor Lugo Villalba.
Samaniego Alemán fue durante mucho tiempo activista y presidente de la seccional 11 de la capital, y cercano al expresidente Nicanor Duarte Frutos (2003-2008).
Samaniego Alemán, en julio de 2006, ya se había salvado de un atentado en el que los sicarios fallaron dejando como evidencias varios impactos de bala en la pared de la casa de Samaniego, situada en la zona del distrito de Quyquyhó.

Samaniego Alemán reconocía públicamente que estaba en la mira de importantes políticos que buscaban ultimarlo por el enfoque que daba a sus comentarios radiales.
Por su parte, Esteban Samaniego tiene pendiente un pedido de desafuero para poder ser juzgado por presunto enriquecimiento ilícito cuando era intendente de Quyquyhó, proceso en el cual están en puertas de ir a juicio su esposa, la también exintendenta Patricia Corvalán, y otros familiares del legislador.
A esto hay que sumarle otros tres casos por presunta agresión física y atropello de la residencia, el más antiguo ya data de 2019, siendo apañado por sus colegas durante dos períodos legislativos distintos.
