Así como el presidente de la República, Santiago Peña y la Cancillería Nacional se mantienen en silencio ante los cuestionados dichos del presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” Da Silva, que acusó de Paraguay ser el “agresor” en la guerra de la Triple Alianza, el diputado cartista Yamil Esgaib, contrario a su habitual verborragia, fue esquivo en la crítica e incluso planteó ridículos argumentos para no arremeter contra Lula.
“Yo creo que el presidente de la República, el canciller (Rubén Ramírez Lezcano), no sé si no tuvieron tiempo, no analizaron o están viendo hasta el momento (qué hacer)”, comenzó alegando Esgaib, planteando que supuestamente casi tres días no fueron suficientes para que el gobierno reaccionara.
Incluso sostuvo que “en lo personal”, a estas alturas ni siquiera tenía claro si se trataban efectivamente de expresiones ciertas de Lula, pese a que los dichos de Lula quedaron grabados en video y fueron hechos en un acto público el pasado viernes.
“En lo personal, yo no estoy seguro de ese discurso que haya sido oficial o si fue un... viste que ahora tenemos la inteligencia artificial y cosas por el estilo”, acotó.
Recién tras insistirsele que era información chequeadísima, asomó una tímida posibilidad de crítica, “corresponde una respuesta del Ejecutivo”, aunque rápidamente intentó diluirlo diciendo que también “hay que respetar lo que piensa la otra gente”.
“Incluso en el Paraguay, entre paraguayos a veces tenemos los lopistas, los antilopistas; o sea, que la democracia permite eso, diferentes formas de interpretar lo que es la historia”, dijo.
Peña se está tomando su tiempo
Insistió igualmente en que cree que “el presidente se está tomando su tiempo” para “analizar” una respuesta junto con el canciller y que tal vez ya está ocupado pensando en su viaje a Perú para la asunción de la presidenta electa Keiko Fujimori.
Finalmente, el diputado cartista que normalmente no le rehuye a la confrontación, terminó intentando lavarse las manos, al decir: “no quiero dar un dictamen favorable o en contra de algo que no está en mis manos”.
“Yo respeto mucho la decisión del presidente y no creo que sea un motivo para tener una crispación entre nosotros”, ya que en Brasil se encuentran en elecciones, y que los discursos “nacionalistas” tienen a querer captar votos.
