La situación administrativa y política se complica con el correr de los meses en la Municipalidad de Caapucú, y los contribuyentes están entre dos Juntas Municipales y dos que se declaran intendentes.
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Por un lado, Gustavo Penayo, quien en junio pasado renunció para buscar su rekutu, pero luego se arrepintió sigue imponiendo su voluntad; incluso instaló una Junta Municipal paralela con ediles completamente cartistas, y administra los recursos municipales a su antojo.
Por otro lado, siete concejales, que consideran que Rubén Pedrozo es el intendente interino, iniciaron una serie de acciones legales para estabilizar la administración municipal sin resultado positivo.
La lentitud en la respuesta de la Justicia Electoral, hizo que se presentara como medida extrema ante la Contraloría General de la República un pedido de bloqueo de transferencia de recursos públicos.
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Rubén Pedrozo argumentó en su nota de pedido de bloqueo de las transferencias de royalties y otras compensaciones que el objetivo es preservar el dinero de los caapuqueños y evitar que sea dilapidado.
Solicitó también la inmovilización preventiva de las cuentas ante el Banco Nacional de Fomento para evitar que el dinero se utilice en campaña proselitista teniendo en cuenta que Ramón Penayo, hermano de Gustavo Penayo, es candidato a intendente.
Por otro lado, Pedrozo también denunció que el cartista Gustavo Penayo, en represalia contra los siete ediles que lo votaron retuvo el pago de dietas y gasto de representación. Lo que también es un motivo más para solicitar el bloqueo de las transferencias ante la Contraloría General de la República por ser un acto discriminatorio.
