Como último punto del orden del día de la sesión extraordinaria de la fecha de la Cámara de Diputados figuraba el proyecto de ley “que dispone la suspensión temporal de la cobertura de vacancias y de la creación de nuevos cargos en el sector público y establece excepciones para servicios públicos esenciales por 24 meses”, el cual no se pudo votar por la falta de quórum. El debate obligó a recordar el caso Zenaida Delgado.
De entrada, ya se definió que no había intención de tratarlo, puesto que tras todo el debate, la duda era si se postergaba por 15 días o directamente un mes, ya que los peñistas cuestionaron la aplicabilidad de la norma, especulando con que era más bien “simplista” y “populista”.
El proyectista, Rubén Rubín (Independiente) defendió el proyecto afirmando que, si bien el recorte de gastos no es el suficiente o el esperado, todo cuenta atendiendo a que el gobierno no está dispuesto a “ahorrar” cerrando ministerios o despidiendo a quienes ya están en los cargos.
“Este gobierno está maquillando la inflación, así como venía maquillando el déficit fiscal. Todos lo sentimos en la piel y en el bolsillo. Pueden maquillar todo lo que quieran, dentro de poco vamos a ver el salto de la inflación. Lo vinieron a instalar el presidente Peña y el señor (exministro de Economía, Carlos Fernández) Valdovinos” y por ello “tenemos que ser creativos. Tenemos que ver cómo podemos darle oxígeno a las finanzas públicas”, dijo Rubin.
El mismo reconoció que si bien no sería capaz de cubrir todas las vacancias que se generen, que estima entre 10.000 a 30.000, con que no se llenen unas 1.000 o 500 ya sería un “ahorro”, y “claramente, cerrar ministerios” ni “despedir planilleros o tratar de disminuir la superpoblación de funcionarios públicos tampoco es una opción para ustedes (oficialistas)”.
Finalizó la primera parte de la intervención diciendo saber “que no podemos ir al extremo y ser radicales, pero tampoco pues podemos ir al otro extremo y decir que todo es tan rígido que no se puede tocar”.
Peñistas trancan diciendo que hay que ver en el PGN
El primero en saltar en contra de la iniciativa fue el líder de la ahora bancada peñista, Miguel Del Puerto, que le achacó a Rubin hacer este planteamiento fuera del lugar que considera indicado, que es el estudio del Presupuesto de Gastos de la Nación, lo cual es una verdad a medias.
“Entiendo los argumentos del colega, pero no encontramos la solución en este proyecto de ley. Y justamente creo que le comenté que estamos en el estudio de la bicameral de presupuesto en donde él puede plantear en el PGN 2028 (sic) esta este tipo de de soluciones”, afirmó Del Puerto, solicitando postergar por un mes el proyecto.
Si bien podría considerarse una crítica válida la del peñista, lo que no dijo es que la Cámara de Diputados no tiene ninguna incidencia real en el PGN, ya que el Senado al ser cámara revisora es la que finalmente tiene la última palabra.
Hasta se acordaron de Zenaida
En contra de la iniciativa se sumó el vicepresidente primero de la Cámara Baja, el peñista Hugo Meza, quien calificó de “simplista” la propuesta.
“Con todo el cariño y el respeto que le tengo al proyectista, nosotros justamente estamos mañana redondeando el estudio final en la bicameral del presupuesto 2027. A mí me preocupa cuando se presentan soluciones -para mi gusto y con mucho respeto, reitero- simplistas a lo que creemos que hay que hacer para mejorar el gasto público”, criticó Meza.
Lo otro criticable de la aplanadora peñista -hasta hace poco cartista- es que ellos tuvieron la mayoría propia para imponer cambios y no solo no lo hicieron, sino que los frenaron siempre que pudieron.
Pese a que este Congreso fue protagonista de escandalosas contrataciones de familiares con el caso “Nepobabies” y más recientemente, de escándalos como el de la senadora aliada peñista Zenaida Delgado, Meza intentó alegar que la mayor cantidad de vacancias cubiertas fueron en las áreas de “educación, salud y seguridad (fuerzas públicas)”.
“Es una gran bola terapia, es que nosotros tenemos miles de contratados y el partido colorado nomás contrata, no es así, no es cierto”, dijo efusivamente Meza, cuando, a su lado, su colega Graciela Aguilera (PLRA) le recordó el nombre de Zenaida Delgado, envuelta en el escándalo de presunta contratación de personal en el Senado, pero cobrándoles “peaje”, es decir, una parte del salario por “conseguirles el puesto”.
“Bueno, esa parece que.... Che idea mondoho (me hiciste perde la idea)”, le reclamó Meza sin poder refutar el comentarioi de su colega.
Finalmente, el peñista insistió en que gran parte del gasto estatal no está en el gasto corriente en cargos de funcionarios, sino que “nuestro problema está en gran parte, en la patria contratista”, haciendo referencia a las deudas al sector farmacéutico y de obras públicas.
Zena describió pecheos “a los Zenaida”
Al momento de su intervención, la diputada Alexandra Zena (Independiente) apoyó el proyecto como un “mínimo gesto”, aunque lamentó que incluso muchos ciudadanos normalicen “esquemas” como el de su excompañera de Cruzada Nacional, la senadora peñista Zenaida Delgado, donde plantean usar el Estado como una “bolsa de trabajo”.
“Hasta en tanto se tomen las medidas necesarias, que se deje de contratar a un planillero. Y no digan que a ustedes no les ha pasado que ha venido cada persona a solicitar un puesto y, a cambio, a plantear pagar de sus bonificaciones. No digan que no, porque estar en este lugar es como si fuera que tenemos que estar haciendo vito a todo el mundo”, dijo Zena.
No lo dijo como si fuera una práctica suya, sino reclamando que no es algo normalizado solo de mano de los políticos, sino también de parte de muchos ciudadanos.
“Estar en este cargo lastimosamente hace que el otro ciudadano que no puede ver más allá de lo que es realmente la política real, la política legislativa, nos pone a nosotros en una vidriera en donde tenemos que estar repartiendo supuestamente cargos. O sea, realmente es una concepción nefasta lastimosamente de muchos ciudadanos, de muchos paraguayos o de muchos que aspiran a la función pública”, refirió.
Al momento de la votación sobre la postergación sería por 15 días o un mes, pese a haber suficientes legisladores en sala, varios no votaron para dejar sin quórum, con lo cual, la inclusión de vuelta del proyecto en el orden del día dependerá de la voluntad del presidente de la Cámara Baja, Raúl Latorre, o que en una siguiente sesión ordinaria alguien pida su tratamiento mediante una moción de preferencia.
