Yoga y sexualidad: cinco posturas que mejoran la flexibilidad y la conexión emocional en la cama

Yoga, postura Setu Bandha Sarvangasana o puente.
Yoga, postura Setu Bandha Sarvangasana o puente.Shutterstock

El yoga se presenta como una herramienta eficaz para potenciar el bienestar sexual, al mejorar la movilidad y la conexión corporal. Estas cinco posturas son las ideales para empezar.

En la conversación sobre bienestar sexual suele hablarse de deseo, comunicación y autoestima. Pero el cuerpo —su movilidad, su respiración y la manera en que gestionamos la tensión— también influye. En ese cruce aparece el yoga: no como “truco” para rendir más, sino como una práctica que puede favorecer la flexibilidad, la conciencia corporal y la presencia mental, tres ingredientes que suelen traducirse en mayor comodidad y conexión durante la intimidad.

Especialistas en salud sexual y bienestar coinciden en que no existe una postura “milagrosa” y que la evidencia científica sobre yoga y función sexual todavía es limitada.

Aun así, sí hay un consenso práctico: reducir el estrés, mejorar la movilidad de caderas y columna, y entrenar la respiración puede facilitar el placer y la comunicación no verbal. Con esa idea, estas cinco posturas —pensadas para practicar fuera del encuentro sexual— apuntan a preparar el cuerpo y la atención.

1) Mariposa (Baddha Konasana): caderas más disponibles, menos tensión

Sentarse con las plantas de los pies juntas y las rodillas hacia los lados ayuda a abrir caderas y a identificar rigidez en la zona inguinal.

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Baddha Konasana, postura de yoga.
Baddha Konasana, postura de yoga.

Mantener la espalda larga y respirar profundo (sin forzar) entrena una señal clave para la sexualidad: distinguir intensidad de dolor y regularla con la exhalación.

2) Puente (Setu Bandha Sarvangasana): pelvis estable, glúteos activos

Acostado boca arriba, rodillas flexionadas y pies al ancho de caderas, elevar la pelvis fortalece glúteos y espalda posterior.

Setu Bandha Sarvangasana, postura de yoga.
Setu Bandha Sarvangasana, postura de yoga.

Esa activación suele mejorar la estabilidad y la resistencia, además de aumentar la percepción de la zona pélvica.

La recomendación es sostener unos segundos y bajar lentamente, cuidando la zona lumbar.

3) Paloma (Eka Pada Rajakapotasana, versión suave): liberar la cadena de tensión

La paloma —o su variante reclinada— trabaja profundamente la rotación externa de cadera.

Eka Pada Rajakapotasana, portura de yoga.
Eka Pada Rajakapotasana, portura de yoga.

Muchas personas acumulan tensión en glúteos y psoas por sedentarismo o estrés; flexibilizar esa zona puede mejorar la comodidad en posiciones donde las caderas se flexionan o abren.

La clave: apoyar con mantas o bloques y nunca “hundirse” con dolor.

4) Gato-vaca (Marjaryasana–Bitilasana): columna más móvil, respiración sincronizada

Marjaryasana–Bitilasana o portura gato-vaca, yoga.
Marjaryasana–Bitilasana o portura gato-vaca, yoga.

En cuatro apoyos, alternar arqueo y redondeo de la espalda acompasando inhalación y exhalación mejora la movilidad espinal y calienta el cuerpo sin impacto.

Marjaryasana–Bitilasana o portura gato-vaca, yoga.
Marjaryasana–Bitilasana o portura gato-vaca, yoga.

También entrena coordinación respiratoria, útil para regular excitación y ansiedad, y para sostener un ritmo compartido sin perder la atención en las sensaciones.

5) Savasana con respiración en pareja: intimidad sin desempeño

Acostarse boca arriba, con una mano en el abdomen, y respirar lento (por ejemplo, exhalaciones más largas que las inhalaciones) ayuda a bajar el “ruido” mental.

Savasana en pareja, yoga.
Savasana en pareja, yoga.

En pareja, puede hacerse lado a lado, sincronizando respiración o simplemente notando el contacto de manos y la mirada. No busca “hacer más”, sino estar más presentes: un puente directo hacia la conexión emocional.

Una precaución necesaria

Si hay dolor pélvico, lesiones de espalda, embarazo o posparto reciente, conviene consultar a un profesional de salud o a un instructor calificado para adaptar posturas.

En sexualidad, además, el acuerdo y la comunicación son irremplazables: el objetivo del yoga no es imponer metas, sino ampliar comodidad, confianza y escucha del propio cuerpo y del otro.