26 de octubre de 2026

En menos de dos años, el precio por metro cúbico de hormigón se encareció 62% y la estructura puede representar hasta 25% del costo directo de una obra. A esa presión se suma una apreciación del guaraní, que ya supera 10% en 2026, pues el dólar cayó de G. 6.227 a menos de G. 6.000 y golpea a un sector que vende en dólares y construye en guaraníes. El resultado: desarrollos postergados, márgenes más finos y una industria que este año crecerá por debajo del ritmo de la economía.

La planta de Vallemí sigue fuera de servicio pese a que la reactivación del horno estaba prevista para el viernes pasado. Mientras, continúan los reclamos por escasez de cemento en la planta, mientras la estatal guarda silencio sobre las causas reales de la falla y los costos de una nueva reparación, agravando la incertidumbre en el sector.

La INC volvió a detener la producción de clínker en su planta de Vallemí por fallas técnicas en el horno, a pocas semanas de su mantenimiento anual. Tras esa intervención, la máquina debía operar sin inconvenientes durante al menos 10 meses, pero se detuvo de forma anticipada, al parecer por el uso de materiales de mala calidad en las reparaciones. Todo esto ocurre en medio de denuncias por escasez de cemento en la estatal.

La INC reactivó el despacho de cemento en su planta de Villeta, pero la cantidad sigue siendo insuficiente para satisfacer la demanda de sus distribuidores, quienes se quejan de la lentitud en las entregas. Los problemas técnicos y la baja producción evidencian el fracaso de las inversiones en la cementera estatal.

Distribuidores y constructores del país están preocupados por la escasez de cemento, indicando que las cementeras, tanto privadas como la INC, no están cubriendo la demanda. Una de las fábricas salió al paso y señaló que “la capacidad de producción nacional es más que suficiente”, por lo que no hay faltante del producto.

Distribuidores y constructores del país están preocupados por la escasez de cemento, indicando que las cementeras, tanto privadas como la INC, no están cubriendo la demanda. Algunos incluso deben pagar más por el producto, mientras que Cecon prioriza grandes obras, afectando la disponibilidad para los pequeños constructores.