9 de agosto de 2026

Las huellas fosilizadas halladas junto al lago Turkana, en Kenia, permiten reconstruir comportamientos, desplazamientos y posibles formas de organización social de antiguos homínidos, ofreciendo una ventana única a un instante de la evolución humana.

SAN JOSÉ. El hallazgo de fósiles de un perezoso y un mastodonte gigantes en Cartago, Costa Rica, revela la rica megafauna del Pleistoceno. Este descubrimiento, que incluye 49 piezas, enriquece el patrimonio paleontológico del país.

Un impresionante hallazgo en el Parque Nacional de Stelvio revela miles de huellas fósiles de prosaurópodos en paredes verticales, ofreciendo una ventana única al Triásico Tardío, cuando estos gigantes dominaron las llanuras hace 210 millones de años.

ATAPUERCA. Un hallazgo reciente en Atapuerca revela marcas de corte en los huesos de un niño de entre 2 y 4 años, datados en 850.000 años. La evidencia refuerza que el canibalismo fue una práctica sistemática en Homo antecessor, una de las primeras especies humanas de Europa.

La concentración de fósiles no es aleatoria. Depende de la geología, la historia ambiental y hasta la política científica de cada país. Estas son las razones clave que explican por qué ciertas regiones del mundo están repletas de fósiles y otras no.

Las cuevas de Sterkfontein, reabiertas en Sudáfrica, permiten seguir huellas de hace más de un millón de años en la “cuna de la humanidad”, famosa por sus fósiles de Australopithecus. Arqueólogos y turistas exploran estalactitas y secretos del pasado.