20 de agosto de 2026

El presidente Peña cumple este 15 de agosto su tercer año de gestión, donde resaltaron más las promesas, que el cumplimiento de las mismas, alertó el economista y ex ministro de Hacienda Dionisio Borda. Si bien le quedan aún dos años, debe afrontarlos en medio de las presiones de la agenda política.
El primer aniversario de una gestión gubernativa es ocasión propicia para esbozar un balance provisorio, considerando las expectativas generadas en la campaña electoral triunfante. En el caso actual, el atractivo eslogan “Vamos a estar mejor” puede servir como punto de partida para juzgar si, en efecto, ya se han apreciado algunos cambios favorables al bienestar de la población. Como suele ocurrir cada cinco años, las condiciones de vida de los allegados al nuevo equipo gobernante han experimentado un sensible avance gracias al Presupuesto y, quizá, a los ingresos adicionales derivados del enchufe.
Iniciamos hoy nuestra propuesta de conocimiento general sobre gestión. En este espectro hay varios métodos utilizados por los directores o gerentes de empresas, quienes, por un lado, deben planificar, analizar y controlar las actividades de las empresas que dirigen y, además, deben tomar decisiones que aumenten la rentabilidad a largo plazo de la(s) empresa(s), y también de aumentar la satisfacción de las partes interesadas, a corto plazo.
Cada vez se escucha y se siente con más fuerza el “chekuerái” de la corrupta e inoperante clase política, pero lamentablemente ese “sentimiento” es mutuo, entre el pueblo y el político; la gente ikuerái del político y el político de la gente avei. El político busca poder y su crecimiento personal. Ve a la gente en número, como un voto; la gente ve al político en cada elección como una oportunidad de extraer algo de ese dinero que acumula en lo personal durante su “gestión”. Con esta ecuación simple, un voto es igual a una migaja, y viceversa.
El presidente electo Santiago Peña había dicho que esperaría la proclamación oficial del Tribunal Superior de Justicia Electoral para dar sus siguientes pasos públicos y empezar a dar nombres de integrantes de su gabinete. Cumplida esa formalidad, la ciudadanía está muy expectante. Si bien la tarea de seleccionar a las personas correctas para conformar su equipo de trabajo es delicada en todos los órdenes, incluyendo el político, por el bien de la marcha del país y de su propia futura gestión es importante que lo haga cuanto antes, por lo menos en las áreas claves, como hacienda, educación, salud, seguridad y energía.