19 de abril de 2026
Paraguay enfrenta un momento económico desafiante con una acumulación de tensiones que vienen tanto del exterior como del ámbito interno. Como consecuencia del aumento del precio internacional del petróleo, este año la economía internacional crecerá menos y habrá más inflación e incertidumbre. En el plano local, hay tensión en las finanzas del Estado: menores ingresos a los esperados, mayores presiones de gasto y atrasos importantes en los pagos. En la práctica, esto significa que empresas proveedoras del Estado deben esperar para cobrar, afectando su liquidez y su capacidad de operar. Si no ponemos nuestras finanzas públicas en orden, estos desequilibrios reducirán nuestra capacidad de enfrentar shocks externos, erosionarán la credibilidad fiscal, y terminarán afectando el crecimiento y la estabilidad.

La estabilidad macro fiscal de Paraguay le ha permitido obtener y mantener buenas calificaciones y perspectivas en su perfil crediticio durante los últimos quince años. Entre el conjunto de acciones y reformas destacan el manejo de la inflación, la incursión en los mercados internacionales con los bonos soberanos en el año 2013, el equilibrio fiscal sustentado por la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF), el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) así como el nivel de reservas internacionales, la política de repagos, entre otras importantes modificaciones.


Según el informe de Situación Financiera (Situfin) de la Administración Central, el ejercicio fiscal 2023 se cerró con un déficit fiscal acumulado de G. 13,042 billones (US$ 1.790,4 millones), que representa una tasa del -4,1% del Producto Interno Bruto (PIB). Con esto se completan cinco años consecutivos de saldo rojo en el presupuesto, que sale del tope establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal (1,5% del PIB). Estos datos fueron dados a conocer esta semana por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en el informe elaborado por el Viceministerio de Economía y Planificación, dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas. De acuerdo a lo informado en la oportunidad por el encargado de despacho del citado Viceministerio, Felipe González Soley; el director de Política Macro Fiscal, Rolando Sapriza; y la jefa de Coyuntura Macro Fiscal, María Angélica Pintos, este déficit fiscal acumulado del ejercicio 2023 cerró conforme a lo autorizado en la Ley de Medidas Extraordinarias de Gestión para las Finanzas Públicas, consistente con una nueva senda de convergencia fiscal.

El entrante gobierno se enfrentará a una serie de desafíos, pero los mismos se concentran en cuatro áreas: la convergencia y reducción del déficit fiscal, el control de la inflación, así como la recuperación del poder adquisitivo, incentivar el crecimiento económico y la reforma del sistema de pensiones. Desde el aspecto socioeconómico es necesario recordar que la pobreza en Paraguay, sobre todo en las últimas dos décadas, ha venido en descenso.
En medio de la vorágine política pasó poco menos que desapercibido un nuevo acuerdo bianual firmado por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional en noviembre de 2022, cuyo contenido se ha estado divulgando en estos días. Como es habitual, hubo una misión técnica del Fondo que analizó con las autoridades las debilidades y desafíos de las cuentas nacionales e identificó los puntos donde es preciso poner énfasis para proteger la sostenibilidad fiscal y mejorar el prospecto de crecimiento económico y de reducción de la pobreza. Tanto las preocupaciones como las recomendaciones concuerdan con las expresadas y advertidas por la mayoría de los analistas independientes y los principales agentes del sector privado, pero han pasado cuatro meses y lo que se observa es que prácticamente no se ha cumplido nada de lo convenido ni se han dado señales en esa dirección.