20 de octubre de 2026

Paraguay sigue cerca del grado de inversión con la calificación de Fitch Ratings, pero esta volvió a frenar la mejora. El exministro de Hacienda Manuel Ferreira explica qué está viendo Fitch en las cuentas del país y que debemos mejorar para lograr alcanzar el tercer grado de inversión.
Paraguay enfrenta un momento económico desafiante con una acumulación de tensiones que vienen tanto del exterior como del ámbito interno. Como consecuencia del aumento del precio internacional del petróleo, este año la economía internacional crecerá menos y habrá más inflación e incertidumbre. En el plano local, hay tensión en las finanzas del Estado: menores ingresos a los esperados, mayores presiones de gasto y atrasos importantes en los pagos. En la práctica, esto significa que empresas proveedoras del Estado deben esperar para cobrar, afectando su liquidez y su capacidad de operar. Si no ponemos nuestras finanzas públicas en orden, estos desequilibrios reducirán nuestra capacidad de enfrentar shocks externos, erosionarán la credibilidad fiscal, y terminarán afectando el crecimiento y la estabilidad.

Aplicar con rigidez los topes fiscales sin considerar el contexto real puede agravar la crisis en lugar de contenerla, según advierte el economista peruano Milton Von Hesse La Serna, quien —a instancia de Cavialpa— disertará en Paraguay sobre la inversión pública en infraestructura frente a la estrechez presupuestaria. El especialista sostiene que las reglas fiscales, especialmente en recesión, deben admitir márgenes de flexibilidad.
Supuestamente, este año tenía que ser el último después de la pandemia con un déficit público por encima del tope establecido en la ley de responsabilidad fiscal, ya con la prórroga obtenida por la actual administración de Santiago Peña. Este fue el compromiso de las fuerzas políticas y del Gobierno con los organismos multilaterales, con las calificadoras internacionales de riesgo y, más importante aún, con la población paraguaya. Sin embargo, en la práctica, el endeudamiento y el gasto estatal, fundamentalmente el corriente y rígido, en vez de ajustarse y disminuir, crecen sin parar.

La sostenibilidad de la deuda es un aspecto clave en la economía, ya que la capacidad del Estado para gestionar adecuadamente su nivel de endeudamiento impacta directamente en la estabilidad económica y la credibilidad ante los mercados financieros, la flexibilidad para implementar políticas que impulsen el desarrollo económico, y la respuesta en periodos recesivos. De hecho, altos niveles de deuda podrían tener consecuencias económicas y sociales. Por ello, las reglas fiscales se utilizan como herramientas para gestionar el endeudamiento de manera responsable.
La Cámara Paraguaya de la Construcción, la Cámara Paraguaya del Acero y la Asociación de Profesionales de la Construcción afirman que, solo en intereses moratorios, el MOPC les debe 100 millones de dólares a contratistas de obras, un monto que, de confirmarse, representaría casi el 15% de la “ejecución histórica” reportada por esa cartera en 2024. Este Gobierno había acusado al anterior de postergar pagos y esconder deudas vencidas bajo la alfombra para maquillar el déficit fiscal. Con ese argumento, obtuvo en 2023 autorización para un fuerte endeudamiento adicional, supuestamente para ponerse al día y “sincerar” el balance. Un año después, se repite la historia.