28 de junio de 2026
Aquí la corrupción se perpetúa con los de arriba y se normaliza por los de abajo. Pareciera que la gente ya no se inmuta por la corrupción, pese a que ésta mata, destruye familias, fomenta la pobreza e impide el desarrollo. Si se hubiesen dado a conocer hace tiempo los robos en IPS, por ejemplo, quizá hoy hubiera habido ya alguna reparación a los daños y alguna gente presa.
El asesinato del teniente coronel Guillermo Moral deja una vez más en evidencia que ser honesto o denunciar la corrupción, tiene graves consecuencias que hasta cuestan la vida. Los casos de sicariato que veíamos hace unos años en las lejanas ciudades de las fronteras, hoy son la nueva realidad de la capital.
El Gobierno se precia de que en diciembre de 2023 liberó a la Penitenciaría Nacional de Tacumbú de las garras del Clan Rotela, mediante la Operación Veneratio, realizada por fuerzas policiales y militares. Hay que darle ese crédito, porque no fue poca cosa ese éxito. Pero como es habitual en las actuales autoridades, la grandilocuencia con que presentan las cosas a veces ya es exagerada, y acompañaron ese logro con la frase “hemos recuperado las cárceles” de las manos de la delincuencia organizada. Se puede pensar que quedaron dormidas sobre los laureles, porque salieron a la luz informaciones que demuestran que los grandes malevos siguen operando a sus anchas en las cárceles, y, aparentemente, en connivencia con las propias autoridades. Tal es lo que puede pensarse con el descubrimiento de las “celdas vip” en algunas penitenciarías.

La Dirección Nacional de Migraciones (DNM) detectó y demoró en el Chaco a un capo serbio considerado como “embajador” de la mafia de los Balcanes en Sudamérica. El criminal internacional fue entregado a Brasil, donde estuvo preso hasta 2023 y a la vez sigue pendiente su extradición a Europa por el crimen de otro gánster.