17 de enero de 2026

Tras 25 años de negociaciones, se firmó en Asunción el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE. Pese a la ausencia de Lula da Silva y las resistencias en Europa, el pacto busca consolidarse como uno de los mayores bloques económicos del mundo.

Este sábado se firma en Paraguay el acuerdo comercial entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE), para dar paso a la creación del mercado más grande del mundo. Para el excanciller Federico González, este pacto abre un nuevo desafío para el país si quiere aprovechar al máximo la unión de ambos bloques regionales.

Hace casi 35 años, las instalaciones del Banco Central de Paraguay (BCP) fueron escenario del nacimiento del Mercosur, el bloque de integración suramericano que este sábado sella, en el mismo lugar, un histórico acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE) para crear el mercado más grande del mundo.

En Asunción, donde nació el Mercado Común del Sur (Mercosur), hoy se prevé la firma de acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE), que se constituiría en uno de los mayores pactos de comercio entre bloques en el mundo. El vacío del presidente de Brasil y resquemores de ciertos países empañan un tanto el evento.
Después de más de un cuarto de siglo de negociaciones, el Mercosur y la Unión Europea (UE) firmarán hoy en Asunción un acuerdo para crear la mayor zona de libre comercio del mundo, lo que en principio resulta plausible: el proteccionismo impide el crecimiento global, como dijo el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien al parecer estará ausente por motivos ajenos al evento. El trabajoso pacto, cuya vigencia dependerá de su ratificación por el Parlamento Europeo y los Congresos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, no satisface al canciller Rubén Ramírez Lezcano, pues esperaba que las regulaciones que traban la exportación de alimentos al Viejo Continente fueran reducidas aún más. Empero, a su criterio, abriría “caminos de negociación”. La enorme ampliación del mercado libre para los bienes generados en el país debería atraer inversiones y la reducción de las tarifas aduaneras favorecer a los consumidores nacionales. Para ello, es indispensable que el acuerdo se cumpla sin cortapisas: el libre intercambio de bienes y servicios beneficiará a todos, siempre que las reglas del juego sean aplicadas de buena fe.