28 de julio de 2026

Fuera de que la fiesta, como dijo Marcel Mauss, sea «un hecho social total, de expresión ritual y simbólica, sagrada y profana», en cada sociedad el tiempo se regula en torno a la estructura cíclica de las fiestas tradicionales. Para quienes participan directamente de ellas, ante todo, pero también incluso para cuantos meramente las observan, estas celebraciones crean estados mentales propios y son parte vital de la experiencia subjetiva. Y como no es posible pensar el fenómeno cultural de la fiesta sin conocer su música, hoy, Domingo de Ramos, de la música de la Semana Santa, del canto de los Estacioneros, nos habla Juan Pastoriza en este artículo.

Mis hijos y yo amamos el Paraguay. Tenemos nuestros corazones divididos por el amor, la nostalgia y la oportunidad, porque en los Estados Unidos nos dignifican a través del trabajo y mejoran nuestra calidad de vida. Pero necesitamos la cédula consular, para no ser ilegal cuando visitamos nuestro país. Así precisó Esther Reyes y su hijo que ya formó familia en California.

Mañana llega a los lectores de ABC el libro dedicado a la censura que aplica- ba el régimen stronista a la cultura y a la prensa. Forma parte de la colección “60 años de stronismo”, que aparece cada domingo. En esta entrevista, el autor, Alcibiades González Delvalle, hace una descripción de la época.

Acaba de llegar un nuevo invierno al hemisferio sur y todos los habitantes del Paraguay hemos entrado oficialmente en él. El invierno es un fenómeno físico objetivo, una realidad exterior susceptible de definición fácil y precisa, pero también es una realidad interior y una experiencia subjetiva compleja, misteriosa y, como tal, difícil de definir, y esto siempre ha sido así y probablemente lo seguirá siendo. La experiencia subjetiva del invierno puede ser pensada con conceptos neutrales, pero también toca directamente el cuerpo del modo más arcaico y más primario, y despierta, por eso, un elemental fondo instintivo para el cual, como otras realidades análogas, aunque diferentes (la oscuridad, las sombras, el silencio, la soledad, la noche), no es sino una metáfora de la muerte contra cuya llegada la vida reacciona con los poderes del fuego y de la luz.