Los cubanos llevan semanas con más horas diarias de apagón que de servicio eléctrico. Y cuando se interrumpe la corriente, cerca de la mitad de las antenas de telecomunicaciones de todo el país se quedan también sin servicio.
Es el apagón de las comunicaciones que cada vez con mayor frecuencia deja durante horas cada día a los más de nueve millones de cubanos sin teléfono fijo ni celular y sin conexión a internet en la casa justo cuando se va la corriente eléctrica.

“La crisis energética afecta en todos los sentidos a nuestra sociedad. Donde vivo es una zona bastante mala en términos de conexión a internet y cuando se va la luz, solo hay ráfagas de conexión”, comenta a EFE, Pedro Arturo Pérez, psicólogo en el Hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana.
Este médico tiene su método. “Con los apagones nacionales hay que salir de la casa, poner el móvil en modo avión, quitarlo. Luego entran los mensajes y se queda sin conexión durante una hora, después de ponerlo en modo avión unas cinco veces, vuelve a conectarse”, explica.
“Muchas veces no hay respaldo posible”
La empresa estatal de telecomunicaciones Etecsa explicó al medio oficialista Cubadebate que “la fuente fundamental de alimentación de los servicios de telecomunicaciones sigue siendo la red eléctrica nacional” y, cuando falla, muchas veces no hay respaldo posible.

“Cuando falla (la corriente), unas 1.250 radiobases (47,5 % del país) se apagan, mientras que el número de gabinetes ronda los 950 (56,5 %)”, explicó Sybel Alonso Baldor, vicepresidenta de Operaciones de Red de Etecsa.
Los cubanos lo experimentan en carne propia. “En mi casa no tengo ningún tipo de conexión. Y cuando hay apagón nacional, menos. Los datos móviles se desconectan completamente y no puedo comunicarme por llamadas directas”, detalla a EFE Yunieska Montoya, residente en Centro Habana.
En las primeras desconexiones totales del sistema eléctrico, en octubre y noviembre de 2024, Etecsa informó que el 42 % de las 2.500 radiobases de servicios móviles del país quedaron fuera de servicio, así como el 32 % de las 236.000 líneas de telefonía fija.
La frecuencia de los apagones
La frecuencia de los apagones en el último año y medio ha afectado a muchas baterías de las antenas de telecomunicaciones, de tal forma que ya cerca de la mitad han quedado sin respaldo en caso de corte eléctrico.
Algunos rozan la desesperación, como el habanero Rafael Heredia, que intenta conectarse a internet desde un parque de la capital. “Cuando el último apagón nacional de más de un día (22 de marzo), hasta que no vino la luz no pude conectarme. Las llamadas nacionales tampoco funcionan, entonces tengo que salir y moverme a lugares donde haya luz para poder tener conexión”, explica.
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En junio de 2025 Etecsa anunció un fuerte y súbito incremento de las tarifas del internet móvil en Cuba. Una recarga extra de 7 gigabytes en un mes empezó a costar más que un sueldo medio (6.506 pesos, unos 54,2 dólares). Esto disparó las críticas en la isla, pero hasta el día de hoy los precios no han cambiado.
Los universitarios, que encabezaron en ese momento las quejas, han vuelto en estas semanas a protestar por el servicio y los precios, especialmente después de que el bloqueo petrolero de EE.UU. llevase al Gobierno a decretar la semipresencialidad en la educación superior.
En este contexto, el pasado 9 de marzo, una treintena de universitarios protagonizó una inusual sentada en la Universidad de La Habana para protestar por la falta de corriente y conexión. Algunos abogan por suspender el curso hasta que se recuperen las condiciones mínimas.
El tarifazo, según sostuvo en aquel momento la presidenta ejecutiva de ETECSA, Tania Velázquez, respondió a una necesidad de nuevos recursos financieros “esenciales” por el deterioro de las infraestructuras.
Solo un mes después, el Gobierno cubano anunció un aumento en su recaudación de divisas de un 5.300 %. Entonces el primer ministro, Manuel Marrero, avanzó que esos ingresos se usarían en la “recuperación gradual de las infraestructuras”.
Cuba sufre una grave crisis energética desde mediados de 2024, que se ha agravado en los últimos tres meses por el bloqueo petrolero establecido por EE.UU., una medida que Naciones Unidas ha calificado de contraria al derecho internacional.
