Un museo privado en Encarnación conserva piezas históricas de más de 200 años

Museo Alberto Delvalle en Encarnación.
Museo Alberto Delvalle en Encarnación.

El Museo Profesor Alberto Delvalle es una colección privada abierta al público que reúne piezas jesuíticas, objetos de las guerras del Chaco y de la Triple Alianza, y mobiliario de más de 200 años de antigüedad. El espacio, se ha convertido en una opción de turismo interno para quienes recorren el sur del país.

El museo ocupa una propiedad de más de dos hectáreas, en la zona rural de Encarnación, un entorno de vegetación abundante que invita a recorrerlo con calma.

En el patio principal, rodeado de árboles frondosos, se exhibe un conjunto de campanas que suele captar la atención de los visitantes desde el primer momento. Es, sin dudas, una opción ineludible para quienes realizan turismo interno por el sur del país.

La colección incluye tallados de piezas jesuíticas, artículos vinculados a conflictos bélicos —armas, cadenas, uniformes y cantimploras—, muebles antiguos, artesanías indígenas de la época jesuítica, instrumentos musicales, cuadros, esculturas y objetos de uso cotidiano, como ollas y balanzas. Muchas de estas piezas tienen más de dos siglos de antigüedad.

Entre los conjuntos más destacados se encuentran objetos rescatados de la Guerra del Chaco (1932-1935) y de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870).

La habitación que perteneció a Alberto Delvalle, con una cama de hierro procedente de Ñeembucú que, según la tradición familiar, habría pertenecido a los López
La habitación que perteneció a Alberto Delvalle, con una cama de hierro procedente de Ñeembucú que, según la tradición familiar, habría pertenecido a los López

En la vivienda-museo se conserva además la habitación que perteneció a Delvalle, con una cama de hierro procedente de Ñeembucú que, según la tradición familiar, habría pertenecido a los López, junto con su placard y prendas personales, un piano y una biblioteca que incluye libros escritos por él mismo.

25 años de coleccionismo

La colección es el resultado de un trabajo de más de 25 años a cargo del profesor Alberto Delvalle (1942-2008), coleccionista, poeta, escritor, museógrafo, intelectual y docente, reconocido como uno de los principales impulsores de las actividades culturales en el departamento de Itapúa.

El museo funciona en esta casa, donde cada espacio es un relato de nuestra historia.
El museo funciona en esta casa, donde cada espacio es un relato de nuestra historia.

Según relató en vida, su interés por el patrimonio histórico surgió cuando trabajaba como maestro de primaria en el Colegio San Blas, de Colonia Obligado. Allí observó que los sacerdotes guardaban imágenes religiosas deterioradas y consideró que el país conservaba numerosos objetos de valor patrimonial que corrían riesgo de perderse o deteriorarse sin que nadie los rescatara.

Tiempo después, durante su trabajo en la Entidad Binacional Yacyretá, fue testigo de cómo ingenieros franceses adquirían imágenes religiosas antiguas para llevarlas a Francia. Ese episodio, según contaba el propio Delvalle, reforzó su decisión de dedicarse a reunir y preservar este tipo de piezas dentro del país, antes de que terminaran fuera de Paraguay.

Delvalle falleció en Encarnación el 3 de febrero de 2008, a los 65 años. El proyecto del museo tuvo su origen en una colección familiar de arte sacro, que hoy puede visitarse en un sector especialmente dedicado a imágenes religiosas, como las de Santa Catalina, San José y la Virgen María, entre otras.

Cómo llegar

El Museo Prof. Alberto Delvalle está ubicado en el barrio San Blas Independencia, distrito de Encarnación, a unos 10 kilómetros del casco urbano.

Espacio dedicado a los protagonistas de las guerras contra la Triple Alianza y la del Chaco con Bolivia.
Espacio dedicado a los protagonistas de las guerras contra la Triple Alianza y la del Chaco con Bolivia.

Se accede por la ruta asfaltada que conduce a la gruta de la Virgen de Itacuá, donde un cartel señala el desvío hacia el predio, a pocos cientos de metros por camino de tierra. El entorno, de vegetación exuberante, ofrece además un marco de tranquilidad poco habitual a solo minutos de la ciudad.