Brujas, vivir en un cuento de hadas

Belfort (campanario) De Brujas con una carroza tirada por caballos en la plaza.
Belfort (campanario) De Brujas con una carroza tirada por caballos en la plaza.Gentileza

Bélgica es un destino que congela el tiempo. Hay ciudades que uno visita y que se quedan grabadas a fuego, como si la memoria quisiera atesorarlas para siempre. Brujas es una de ellas.

A apenas una hora de Bruselas, esta joya medieval del norte de Bélgica recibe a sus visitantes con una postal que parece arrancada de un libro ilustrado: canales de aguas serenas reflejando fachadas de ladrillo rojo, campanarios que perforan el cielo gris, calles adoquinadas donde el tiempo, sencillamente, se detuvo.

No es exageración ni marketing turístico: Brujas es considerada una de las ciudades más hermosas de Europa, y basta caminar diez minutos por su casco histórico –declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco– para entender por qué.

Una embarcación de paseo por los canales bajo el Puente de San Bonifacio.
Una embarcación de paseo por los canales bajo el Puente de San Bonifacio.

Cada rincón invita a sacar la cámara, a sentarse en una cafetería o a tomar una cerveza artesanal en la mano, y dejarse llevar por esa extraña y deliciosa sensación de haber viajado varios siglos hacia atrás.

Brujas no se recorre, se saborea. Hay que perderse por sus callejuelas sin mapa, sin prisa, sin agenda.

Los rincones que no podés perderte:

–Muelle del Rosario (Rozenhoedkaai)

El lugar más fotografiado de Brujas, y con razón. Este cruce de canales ofrece una vista que parece pintada: barcazas deslizándose suavemente bajo puentes de piedra, con los tejados históricos de fondo. Es también el punto de partida ideal para los tours en barco por los canales.

Brujas está declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Brujas está declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

–Paseos por los canales

No se puede visitar Brujas sin surcarlo desde el agua. Los paseos en bote duran entre 30 y 35 minutos y ofrecen una perspectiva completamente diferente de la ciudad: arcos de piedra, jardines secretos y mansiones que asoman entre la vegetación. Horario: 10:00 a 18:00 hs. Precio: US$ 12-15 por persona.

–Las catedrales

Brujas alberga algunas de las iglesias más impresionantes de Bélgica. La Catedral de San Salvador, la Iglesia de Nuestra Señora (que guarda una Madonna de Miguel Ángel) y la Basílica de la Santa Sangre son paradas obligadas para quienes quieran entender el alma espiritual de la ciudad. La mayoría tiene entrada gratuita.

Brujas alberga algunas de las iglesias más impresionantes de Bélgica como la Catedral de San Salvador.
Brujas alberga algunas de las iglesias más impresionantes de Bélgica como la Catedral de San Salvador.

–Minnewaterpark: El Lago del Amor

Un parque de ensueño a orillas de un lago tranquilo, donde los cisnes blancos nadan entre el reflejo de los sauces. Ideal para una caminata relajada o simplemente sentarse a contemplar. Abierto las 24 horas y con entrada completamente gratuita. Recorrido: 20-40 minutos. Acceso libre.

–Grote Markt: Plaza Mayor

El corazón palpitante de Brujas. Rodeada de cafeterías con terrazas, restaurantes, tiendas de artesanía y un animado mercado callejero, la Plaza Mayor es el lugar perfecto para tomar un descanso, probar los waffles recién hechos y observar el fluir de la vida local.

Pasear por las calles adoquinadas del centro histórico de Brujas transporta en el tiempo.
Pasear por las calles adoquinadas del centro histórico de Brujas transporta en el tiempo.

–Belfort: el campanario

El campanario medieval de Brujas es uno de los símbolos más icónicos de la ciudad. Sus 83 metros de altura dominan el skyline y desde su cima se obtiene una vista panorámica que vale cada escalón del ascenso.

–Puente Bonifacio (Bonifaciusbrug)

Construido en 1910, su estilo medieval engaña, incluso, a los más avezados: parece tener siglos. Este pequeño puente de piedra sobre un canal es uno de esos rincones que solo los que saben buscar encuentran, y que recompensa con la postal perfecta.

Barcos turísticos surcando los canales. En el fondo la Iglesia de Nuestra Señora y su icónica torre de ladrillos.
Barcos turísticos surcando los canales. En el fondo la Iglesia de Nuestra Señora y su icónica torre de ladrillos.

Los placeres del paladar

No hay visita a Brujas –ni a Bélgica, en general– que esté completa sin rendir tributo a su sagrada trinidad gastronómica: los waffles, la cerveza y el chocolate. Los waffles de Brujas se consiguen en cada esquina, crujientes por fuera y suaves por dentro, y se ofrecen con una generosidad de coberturas que desafía cualquier dieta. La cerveza, por su parte, es aquí casi una institución: los bares y cafeterías del casco histórico ofrecen cartas con decenas de variedades artesanales, en ambientes que van desde la taberna de piedra hasta el café literario con vista al canal. Y el chocolate... el chocolate belga necesita una nota aparte. Las chocolaterías de Brujas son pequeñas obras de arte donde los pralinés y los bombones de elaboración artesanal son pura tentación.

Los museos de Brujas

La ciudad cuenta con 5 museos principales que abarcan arte flamenco, historia medieval e historia de la cerveza. Las entradas no superan los 20 euros y se pueden combinar con facilidad en una misma jornada.

Sin lugar a dudas, Brujas es un destino para volver, siempre.

smoreno@abc.com.py